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Pedro de Silva

¿Piedras o playa?

Vulgarmente se conoce el turismo cultural como de «piedras», pero el que no tema ser un cultureta cursi puede hacerlo en todo lugar. Mientras en la habitación de un hotel de Mérida ella observa curiosa una incómoda silla curul romana (asiento curvo, sin respaldo) le digo que me evoca el sacrificio de los antiguos pueblos astures y cántabros masacrados por Roma en el último tercio del siglo I a. d. C. Como el final del aparente chiste no llega, ella dice que nació no lejos de la victimada Lancia, pero no asocia. Si no fuera por aquella gran derrota –le digo– el victorioso Octavio no habría premiado a las gloriosas legiones creando Mérida para sus jubilados, no habría restos de esa urbe romana y el decorador del hotel no nos habría plantado aquí la silla curul. Ella me mira ahora como al típico niño repelente y sentencia: necesitas un descanso, menos mal que mañana estaremos en la playa.

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