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Fernando Canellada

Rushdei y Jomeini

Los hechos actuales para reconocer los errores pasados con el ayatolá

Es más fácil reconocer que alguien se ha equivocado hace diez años que hace diez minutos. Esta era una de las máximas que Federico Pastichet, un personaje del Perich, incluía en sus Noticias del Quinto Canal. Viene a la memoria después de contemplar cómo el escritor británico de origen indio Salman Rushdie, de 75 años, antes de hablar en Chautauqua, en el Estado de Nueva York, sobre la libertad en la creación artística, era apuñalado en el cuello por un joven fundamentalista de 24 años, que fue detenido.

Rushdie había sido condenado a muerte por el régimen islámico iraní del ayatolá Jomeini en 1989 por blasfemo con su obra "Los versos satánicos".

Han transcurrido ya 43 años desde que Ruhollah Musavi Jomeiní, líder político-espiritual de la Revolución islámica de 1979, derrocó al último sah, Mohammad Reza Pahleví. Suficiente tiempo para rectificar. Nunca es tarde. Líder supremo del país hasta su muerte, Jomeini se encontraba en París en el exilio cuando entró en Irán aupado y aclamado por la progresía europea. El sah de Persia era un sátrapa, al que se le atribuía colaboración con el franquismo y su familia frecuentaba portadas en las revistas del corazón. Jomeini, en cambio, era la revolución islámica, la libertad de su pueblo en aquel tiempo de telón de acero, en la Francia de Valéry Giscard d’Estaing.

Entregada a la Transición democrática española con entusiasmo, buena parte de la izquierda progre y no tan izquierda jaleaba en los años setenta al ayatolá como aire fresco para el subyugado pueblo persa. Qué error, qué inmenso error, se podría decir ahora, sin temor a repetir el fiasco del historiador que así recibió a Adolfo Suárez. La historia del Irán de Jomeini es bien conocida. Está tan presente en nuestra vida que abre hoy, con la vida de Rushdie en peligro, los informativos del planeta. La tiranía de la actualidad puede hacer que la memoria se oscurezca y se olvide. Bien pudieran purificar su historia y renegar de episodios del pasado algunos que hoy ajustan cuentas al franquismo hasta 1983.

Desde persas y griegos llevamos 2.500 años intentando pensar la realidad y resulta que a donde hemos llegado es a una maldad insoportable.

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