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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Del "villismo" al "revillismo"

El socialismo asturiano, o al menos quienes ostentan dentro de la FSA la máxima magistratura, ha pasado del "villismo" al "revillismo". De la obediencia ciega al líder minero de enriquecimiento ilícito que hacía y deshacía gobiernos a su antojo al seguidismo de las ocurrencias y las chanzas de un presidente vecino bravucón y cantarín que pasará al anecdotario de la historia como el abuelo Cebolleta del autonomismo hispano.

Ver al presidente de Asturias pasear del brazo de su homónimo de Cantabria provoca escalofríos de los de poner los pelos de punta. La última actuación del "Dúo Dinámico" en la comida de fraternidad indiana de Colombres debió de ser memorable, solo les faltó el "Resistiré".

Desconoce Adrián Barbón, cagonmimantu, que los mismos compañeros de siglas que ahora reniegan de la herencia de Fernández Villa, que es herencia envenenada y en negro, detestan también su cada vez menos disimulada afinidad con Miguel Ángel Revilla, un populista de derechas permanentemente instalado en los coros y danzas.

A este PSOE de Asturias de la actualidad que se pasea por Aristébano y por Lorient con capa y montera picona le vendría mejor abrazar otro modelo de "villismo": el del general Doroteo Arango, más conocido como Pancho Villa, impulsor de un movimiento agrarista en México que propugnó la educación, el trato justo a los obreros, el reparto equitativo de bienes escasos como el agua, la abolición de la oligarquía y la expropiación de bienes ilícitos de los hacendados. O sea, el socialismo de toda la vida. Pero esas políticas se antojan hoy en día trasnochadas o muy de izquierdas. Aquí, mientras, preferimos seguir cantando "La Cucaracha" y "Xilguerín Parleru" a dúo con el chisgarabís.

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