Opinión

"Cuídate del orbayu"

En recuerdo de Carles Soler Durall (1928-2021), primer gerente del Hospital General de Asturias

Pocas semanas antes de mi llegada a Asturias (mayo de 2009), me entrevisté con Carles Soler Durall. Se alegró de mi decisión de ejercer la profesión en Oviedo y me dijo: "Cuídate del orbayu". El Dr. Soler Durall había nacido en Barcelona en el año 1928, hijo de un médico ilustre que fue director del Hospital de Infecciosos, actualmente Hospital del Mar. Se licenció en Medicina en 1951 y ya en 1958 se doctoró en Salud Pública en la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut (USA), donde también obtuvo el diploma de experto en dirección y administración de hospitales, algo absolutamente desconocido en la España de este periodo. A su regreso, en 1959, recibió el encargo del presidente de la Diputación de Oviedo, José Luis López-Múñiz González-Madroño (1916-2005), para planificar y dirigir el nuevo Hospital Provincial, posteriormente denominado Hospital General de Asturias. En 1961 fue nombrado gerente de esta institución, en la que impulsó un cambio sustancial y profundo en la forma de ejercer la medicina hospitalaria, tanto en lo que se refiere al aspecto asistencial como al docente, y muy especialmente en la forma de dirigirla. El Hospital General de Asturias, junto al de Puerta de Hierro de Madrid (José María Segovia de Arana, 1919-2016) iniciaron los primeros pasos de lo que luego pasó a denominarse sistema MIR (Médicos Internos y Residentes) para la formación de especialistas. El nuevo modelo de asistencia sanitaria se impuso al concepto de beneficencia, se impulsó la dedicación exclusiva aunque con espacio y tiempo dedicados a la medicina privada, se formularon los derechos y deberes de los pacientes y se profesionalizó la enfermería. Para esto último contó con la inestimable colaboración de Adela Simón Pera (1919-1979), una enfermera formada inicialmente en Catalunya y posteriormente en Londres, quien fue responsable del verdadero cambio en esta profesión, hasta entonces anclada en los buenos oficios de las religiosas de cada centro.

Después de seis años de ejercer la dirección del Hospital General, el Dr. Soler Durall se trasladó a Barcelona, para coordinar la puesta en marcha y modernización del Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau. Para ello, contó también con la colaboración de Adela Simón, quien ejerció la dirección de la enfermería del centro, a la vez que la de la escuela donde se garantizaba la formación profesional de este grupo humano, tan necesario para el buen funcionamiento del hospital. Dos años más tarde (1968), Soler Durall, junto a Albert Oriol Bosch (1934-2019), fueron los encargados de la puesta en marcha de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, ubicada en las instalaciones de esta ciudad modernista. Tuve la inmensa fortuna de ser alumno de ambos, en esta época que ahora me parece lejana y que tanto representó en mi formación como persona y como médico. Sin ninguna duda, la autonomía universitaria, que venía impulsada por el ministro de Eduación y Ciencia José Luis Villar Palasí (1922-2012), tuvo su máxima expresión en Catalunya, con la puesta en marcha de las Facultades de Medicina y de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma, empresas que se deben a su hermano, el catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia, el profesor Vicente Villar Palasí (1920-1974), al que tanto tenemos que agradecer varias generaciones de estudiantes de este último cuarto del siglo pasado.

Carles Soler Durall ejerció la dirección del Hospital de Sant Pau durante cinco años y en este periodo se inauguró un excelente Servicio de Urgencias y se puso en marcha la primera Unidad Coronaria de España. Posteriormente pasó a dirigir el Hospital General de Catalunya, una entidad de carácter privado que sigue en activo y que extiende su ámbito de actuación en todo el territorio catalán. En el año 1977 puso en marcha la Escuela de Gerencia Hospitalaria, una entidad dependiente del Ministerio de Sanidad y que ha formado a un gran número de gerentes y directores de centros sanitarios. Su mente hiperactiva le llevó a estar siempre en contacto con los problemas de salud de sus conciudadanos y a recordar con auténtico cariño su paso por Asturias. Participó con su presencia en los actos de inauguración del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias, donde tuve de nuevo ocasión de saludarle.

La mayoría de ideas que Soler Durall implantó en Oviedo hace más de 60 años siguen siendo válidas para la medicina hospitalaria. Una estricta selección del personal sanitario y administrativo, la dedicación exclusiva o completa a la institución, el control social de la actividad del centro, el disponer que el paciente sea el eje de la atención, la eficiencia en el uso de los recursos y la comparación permanente con otros centros de referencia, son aspectos que se citaban permanentemente en el ideario de este pionero de la gerencia hospitalaria. Sin duda, la adecuación a los tiempos actuales, con la informática como vertebrador de la información, la enorme tecnificación de la actividad médica, la investigación como acompañante de los aspectos asistenciales y una permanente actividad docente, hacen más compleja la dirección de estos enormes "portaviones" que son los centros hospitalarios, pero lo esencial que inició Soler Durall en Asturias sigue vigente.

Me consta que a Soler Durall no le inquietaba el "orbayu", sino que encontraba en este ambiente un buen momento para la reflexión intelectual. He de suponer pues que sus palabras, cuando me advirtió de esta finísima lluvia, iban dirigidas a otro tipo de prevenciones, que el paso del tiempo se encarga permanentemente de poner de manifiesto.

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