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Francisco García

Debate sobre el estado de la pación

Sus señorías se esforzarán a partir de esta mañana desde la tribuna parlamentaria asturiana en demostrarnos que esta región camina por la senda acertada o se precipita de manera irreversible al acantilado, según la filiación ideológica de cada cual. Se inicia en la Junta el debate de orientación política, de rimbombante título. La palabra orientación ha tomado en los últimos años un sesgo sexual incuestionable. Esperemos que los diputados y diputadas regionales tengan claro en estos días su oriente, no solo los que proceden del ala este de la comunidad.

Transmite el barbonismo militante que pese a la grave crisis sanitaria, la escasez de materias primas, el encarecimiento de los materiales, la guerra de Ucrania, la crisis energética y una inflación desbocada, Asturias tiene hoy más empleo y menos paro. Ese mensaje se antoja manzana sonrosada con gusano dentro: hay menos desempleados porque hay menos habitantes y la tasa de actividad es la más baja del país. No está la cosa para hacer fuegos de artificios con las palabras ni juegos florales, que no todos los males de esta región son sobrevenidos ni Putin el culpable.

Por otro lado, escucharemos el lamento plañidero de una oposición que ve seca la ubre que el Gobierno llena de preñez. No esperen de la otra bancada más que reproches y acaso manos tendidas con un puñal en la manga. Ojalá unos y otros, en lugar de zaherirse y enzarzarse se dedicaran a hablar de los problemas reales de la gente, a la que cada vez cuesta más trabajo llegar airosa a fin de mes. Menos debate de orientación política y más sobre el estado de la pación de los asturianos.

Entre la autocomplacencia del Gobierno y el negacionismo absoluto de la oposición más opositora media un abismo. Como suele decir un buen amigo que estuvo en la fontanería socialista y ahora distrae el tiempo disponible entre la lectura y el amor y en divisar los toros (en Asturias, novillos) desde la barrera: “entre Manolón y Manolín está Manolo”.

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