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Francisco García

Los tiempos en política

El tiempo corre en favor de Sánchez y pone a Feijóo en desventaja. Aunque las recientes medidas populistas del Gobierno hablan a las claras de que hemos entrado con antelación en periodo electoral, queda mucho aún para los comicios generales. Tanto que el Partido Popular sabe que no bastará con dejar desangrar al enemigo, con esperar en la barra del bar el paso de la comitiva fúnebre socialista. Las encuestas son favorables hoy pero se trata de momentos gaseosos, y no solo por el precio del gas.

Ejemplo de la volatilidad de los tiempos lo tenemos en Gijón; o mejor, en la percepción del centro y la derecha gijonesa de lo que ha pasado en la agrupación socialista, capaz de cepillarse a la alcaldesa. Dicen en los mentideros populares gijoneses que en las elecciones de la próxima primavera les iba mejor con Ana González enfrente que con un nuevo candidato en la cabecera del cartel del PSOE. Al PP gijonés le han fallado los tiempos. O puesto por pasiva, el PSOE gana tiempo para enmendarse la plana electoral en la villa de Jovellanos. De aquí a mayo hay distancia para que el nuevo candidato ponga las pilas a una militancia y a un partido que no comulgó desde temprano con su alcaldesa. El tiempo también juega en contra de los populares, que aún no han decidido quién será su propio alcaldable. En medida temporal, ya parten en desventaja.

Por lo general, las elecciones no se ganan por labor de oposición sino por desgaste de quien gobierna. Es premisa que se conoce desde que la democracia existe. Pero no basta con aguardar el derrumbamiento del oponente: hay que actuar y hay que proponer. Y existen serias dudas de que Feijóo, el PP de Asturias y el gijonés hayan entendido la urgencia de emprender cuanto antes ese camino. El tiempo en política tiene su propio orden. Y saber manejarlo permite convertir a los fugaces en duraderos.

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