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Pedro de Silva

Pequeña filosofía para sobrellevar a Putin

No debería hacer falta recordar (y además es de mal gusto) que la vida es una cosa más bien insegura. Antes se ponía como ejemplo la caída de una maceta de una ventana, pero es obvio que hay factores más comunes, sobre todo desde que apenas quedan macetas en las ventanas. Bien, ejem, puntuemos esa inseguridad inmanente con un coeficiente de riesgo, en función de asuntos tales como la edad, la salud y los medios y tipo de vida que uno tenga, aunque siempre haya desdichadas sorpresas. Bueno, pues, ejem, ejem, ese riesgo estadístico que está en el cuerpo de uno es superior al del conjunto de amenazas externas, pongamos una crisis devastadora, un colapso energético, los efectos del cambio climático o el holocausto nuclear con que amenaza Putin. Sus baladronadas solo funcionan con la energía de nuestro miedo, en el vaciamiento ficticio de otros miedos primordiales.

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