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Xuan Xose

Así no se sube L’Angliru

La enorme voluntad autodestructiva del Partido Popular asturiano

Desde Madrid, la directiva del partido ha decidido que Teresa Mallada no sea la próxima candidata del PP a las elecciones autonómicas. Doña Teresa es actualmente la presidenta de la formación en Asturies y, desde hace meses, se venía rumoreando que no encabezaría la lista autonómica. Con todo, tanto ella como sus fieles se venían empeñando en negar el rumor y actuando como si con seguridad ella fuese a ser la primera de la candidatura.

Al igual que todos ustedes, tengo mis criterios sobre el papel que hasta ahora ha venido desempeñando el PP –regido por doña Teresa– en esta legislatura, tanto en sus propuestas, como en sus juicios sobre la realidad de nuestra tierra. Pero no es el objetivo de este artículo el exponerlos.

Hace años ya que el Partido Popular en Asturies –decir el "Partido Popular Asturiano" faltaría a la verdad y a sus miembros les horrorizaría, seguramente, la denominación– viene siendo el paradigma del caos y los enfrentamientos internos. Casi, casi, podría decirse que han tenido una enorme voluntad autodestructiva para no gobernar nunca o para destrozar su Gobierno, cuando lo han tenido.

Recuerden ustedes el episodio de derribo del Gobierno de Marqués y el papel de Álvarez–Cascos (y de Gabino de Lorenzo, Mercedes Fernández, Fernández Rozada e tutti quanti) en todo ello. Y en esta legislatura, Mercedes Fernández fue apartada de la dirección de Asturies en favor de Teresa Mallada. Y ahora…

Y si nos vamos a algunas agrupaciones locales, como la de Xixón, el argayu es permanente. Solo les recordaré la última: que el "designado", también desde Madrid, como cabeza de lista, Alberto López-Asenjo, se ha convertido en concejal libre. ¡Hombre!, es verdad que alguna anécdota memorable nos han dejado, como la del hematólogo del hospital de Cabueñes –silenciaré su nombre– que, en protesta, en una de tantas peleas internas, se amarró a la puerta de la sede local con una correa de perro.

Ahora ha sido apartada la señora Mallada, pero no ha sido nombrado nadie. Se espera para ello a la celebración de un próximo congreso, aún sin fecha.

Estas cosas deben hacerse con inmediatez y determinación, no pueden dejarse pudrir: incita a los rencores internos, aumenta la defección o el desaliento de los votantes.

Así, evidentemente, no puede subirse L’Angliru.

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