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Eduardo Ciordia

Vivir en la calle, estigma y exclusión

Gijón y Avilés se proponen acabar con el sinhogarismo

Cuando en 2015 Naciones Unidas se planteó el fin de la pobreza como primer objetivo para un desarrollo sostenible, a España llegó un método para acabar con el sinhogarismo que ya mostraba resultados en Nueva York, California, Canadá o Finlandia. La solución "Housing First" se centra en facilitar una vivienda, en lugar de un albergue, y dar apoyo profesional para que las personas en la calle puedan recuperar su vida. Los indicadores en esos países muestran mejoras en su autonomía, en la salud, en relaciones familiares, en autoestima, integración y seguridad personal.

No es fácil saber cuántas personas viven en la calle. Tras diez años sin actualizar la información, el pasado mes de octubre el Instituto Nacional de Estadística presentaba una encuesta con datos que reflejan un problema crónico e invisible. Señala que hay 28.552 personas sin hogar que usan los centros de asistencia, el 40 por ciento desde hace más de 3 años, hay cada vez más jóvenes y más mujeres. Casi la mitad llega a esta situación por un desahucio, por no haber pagado su alojamiento, por finalizar su contrato de alquiler o porque su vivienda estaba en ruinas y un 27 por ciento porque perdió el trabajo.

Sin embargo, el número de personas sin hogar podría ser mucho mayor, según los recuentos nocturnos realizados en algunos municipios. Por ejemplo, la primera encuesta nacional recién realizada por la cátedra Contra el Estigma, de la Facultad de Psicología de la Complutense, calcula que unas 600.000 personas en España han estado en esta situación en algún momento de su vida.

Este estudio muestra que la mitad de los entrevistados reconoce no tener intención de mantener relaciones personales con los que viven en la calle y dos de cada tres prefieren no convivir con ellos. Un 16 por ciento creen que se aprovechan del sistema, un 23 por ciento piensa que infectan los espacios públicos y un 17 por ciento opina que han cometido delitos y son personas vagas. Sin embargo, una gran mayoría de los participantes no cree que el dinero destinado a este colectivo sea dinero perdido.

Asturias, junto a otras comunidades, acaba de asumir el reto de acabar con el sinhogarismo y se ha sumado al proyecto nacional "Derechos a la vivienda", financiado con fondos europeos. El propósito es llegar a un millar de personas en Gijón, Avilés, Madrid, Barcelona, Sevilla, Mallorca, Murcia y Cartagena.

Las entidades que van a desarrollar este proyecto, Hogar Sí y Provivienda, presentaron varias propuestas de enmienda a la Ley Estatal por el Derecho a la Vivienda y a la nueva Estrategia Nacional para las Personas sin Hogar. Estas organizaciones consideran que ambos textos son la mejor oportunidad para acabar con la cara más extrema de la exclusión.

De todo ello se podrá hablar el próximo lunes, 28 de noviembre, en la primera jornada organizada por la Red de Inclusión Activa de Gijón (REDIA), impulsada por Servicios Sociales y la Empresa Municipal de la Vivienda con quince entidades del tercer sector y la participación directa de las personas afectadas. Será una buena ocasión para conocer la experiencia para erradicar el sinhogarismo en Finlandia, con la presencia en la ciudad de uno de sus responsables, Juha Kahila.

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