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Francisco García

Limpiar el culo a la sedición

El Congreso de los Diputados -o mejor, el Gobierno de la nación y sus socios de escandalosa travesía- puso fin de madrugada, con nocturnidad por tanto y puede que también con cierta dosis de alevosía, la soga al cuello del delito de Sedición, que desaparece del Código Penal para mayor gloria y descanso del independentismo catalán. Los radicales que promueven la ruptura de España se quitan una pesada losa de encima que será una montaña de poderosa caliza cuando vaya también al limbo el delito de malversación, como pretende el felón y su corte de aduladores, en la que no faltan bufones rufianes a la mayor gloria de Twitter.

Prietas las filas, los diputados del PSOE, votaron a una, “juntos y sin fisuras”, para escenificar que Sánchez se pasa por el forro de las entretelas la opinión y los lógicos temores de los barones de Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, contrarios a sepultar un delito que tendrá coste electoral a sus aspiraciones políticas en los idus autonómicos de mayo. En la corte de los milagros de Sánchez, al grupo socialista en el Congreso le tocó ejercer la madrugada de marras el papel de “groom of the stool”, el mozo de las heces, personaje que en el reinado de Enrique VIII tenía el honor de limpiar el culo al monarca cada vez que acudía al retrete. A ninguno de ellos se vio si quiera taparse la nariz con dos dedos a la hora de votar, a viva voz.

Como el capitán Araña que embarca a la tropa y se queda en tierra, al resguardo de los disparos de artillería de la oposición, el presidente del Gobierno y sus ministros decidieron ausentarse del debate parlamentario sobre el futuro de la sedición. Lamentable imagen, la de la bancada gubernamental vacía, que pone de manifiesto el escaso respeto de quien lidera el país por asuntos políticos de tamaña cuantía y relevancia que afectan claramente a la fiabilidad del sistema.

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