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Luis M Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

Exhibicionismo

En la edad dorada del narcisismo, algunos políticos han elegido sobreactuar para exhibirse. Parece darles resultado ante una sociedad que no tiene inconveniente en comprar esa clase de mercancía averiada de las emociones y las afrentas. Vean el ejemplo que colea de la ministra de Igualdad que quejumbrosa por la última escaramuza en el Congreso decide lanzarse al estrellato, precisamente tras el batacazo de la ley del "solo sí es sí", por el que no ha dimitido ni pedido perdón a las víctimas de las violaciones. Su fracaso ha resultado ser monumental, todos los días deja un reguero de condenas rebajadas. Y cuando no ocurre así, como en el llamado "caso Arandina", y las penas se elevan, el Tribunal Supremo advierte que hubieran sido superiores de no haberse reformado el texto que había anteriormente. Ante el desastre mayúsculo, Irene Montero ha optado por refugiarse en el desagravio y en las difamaciones a los jueces y los periodistas antes que reconocer los resultados de una norma que insistió en sacar adelante cuando otras opiniones más formadas que la suya y las del resto de sus tweenies sostenían que sería contraproducente para las condenas. En medio de una consternación impostada, se las ha ingeniado para utilizar la grosera sobreactuación de Vox, un partido ultra actuado, y volver a la batalla política como si no hubiera pasado nada y disputar el liderazgo en esa franja inflamada de puerilidad sectaria que ocupa la izquierda populista.

En cambio, el hombre que, según él, pasará a la historia por exhumar el cadáver de Franco no se molesta en fingir. Tampoco le hace falta esconderse para volver a elegir a un exmiembro de su consejo de ministros como magistrado del Tribunal Constitucional, junto con una colaboradora de Presidencia que cesó en abril como directora general. Ya había hecho lo mismo poniendo a la exministra Dolores Delgado al frente de la Fiscalía. Lo suyo es disipar cualquier duda que hubiere acerca de las verdaderas intenciones de politizar la justicia.

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