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Javier Cuervo

Un millón

Javier Cuervo

Momento de tacos

Es buen momento para decir tacos. Un estudio asegura que descargan energía y relajan. En mi calidad de malsonante, quiero matizar. Un martillazo en el dedo no se solventa con un "¡córcholis!", como quieren hacernos creer las personas virtuosas que llevan la represión de la naturaleza hasta los tres votos monásticos y, después, a los ancianitos a votar en rancio. Un martillazo en el pulgar pide la voz en grito, el grito en el cielo y bajar del cielo santos de máxima audiencia.

Esos dicterios hay que disculparlos por el dolor intenso e inesperado y contar que la blasfemia alivie en la Tierra, aunque condene en el Cielo, pero hay un maldecir malsonante que lo producen más la reiteración de los problemas o la traición enésima de la expectativas, es decir, la frustración, que recarga el cabreo, lo alimenta y lo acaba pasando porque la energía negativa ni se crea ni se destruye, solo se transporta. Y a cambio, ni siquiera produce analgesia.

También es buen momento para los tacos porque hay Mundial de fútbol, que es el deporte rey del vituperio. Los Mundiales son siempre grandes ocasiones para cambiar de televisor (ya los hay tamaño estadio) y ejercitar los improperios. En la modalidad imprecatoria gana siempre el Mundial la selección argentina, que ha enriquecido el español con aportaciones italianas e ingenio judío. Por simetría, el idioma del honor ha de serlo de su antónima la deshonra.

El bonaerense verboso salmodia salpimentados exabruptos que no parecen tener fin; como mucho, parada. Ese fuelle argentino que canta la monosilábica palabra "gol" con una "o" infinita es capaz de contener infinitas malas palabras polisílabas cuando no puede cantarlo. ¡Y qué palabras! De sus denuestos enemigos, líbranos, señor. Por el mejor uso del español nuestros jóvenes deberían gastar el bono cultural de 400 euros en ver más cine y oír más podcast argentinos para aprender a insultar y renegar con propiedad y riqueza en lugar de repetir incesantemente el taco del doblaje de las películas estadounidenses que adjetivan todo de la misma manera.

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