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Pedro de Silva

Populismo: crisis de los mediadores

¿Es el populismo un fruto del desgaste de la democracia clásica, una ideología antisistema o una estrategia con estación final en el fascismo? Tal vez las tres cosas. Aunque cada día esté más claro que el curso natural del proceso acaba en la tercera, la primera, o sea la pérdida de aquiescencia popular por una praxis democrática demasiado partidista, es un caldo de cultivo primordial. Pero no son solo las instituciones democráticas formales las que sufren desgaste. Los medios de comunicación son una institución consustancial a la democracia, y su parcial relevo por las redes, donde mentira y manipulación circulan a gran velocidad, es otro factor del populismo. Cada medio se mueve en una órbita de ideas, lo que ayuda al pluralismo, pero a veces adolecen de partidismo semejante al de las instituciones formales, perdiendo rigor. Esto favorece la indeseable migración a las redes.

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