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Fernando Granda

Un tercio del estadio Bernabéu

La última manifestación contra Sánchez

Un tercio de la capacidad del estadio Santiago Bernabéu, unas 31.000 personas llegadas de distintos lugares de España fueron, según fuentes policiales, quienes se concentraron el pasado sábado en torno a la madrileña plaza de Cibeles "para defender España". Medio millón dicen los organizadores. La cifra real, según la Delegación del Gobierno, representa la décima parte de quienes se concentraron en esa misma zona para clamar contra el abandono actual y el deterioro de la sanidad pública por el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Y en esa concentración celebrada a finales del pasado año quienes acudieron eran afectados de la comunidad que preside Isabel Díaz Ayuso y no de todo un país.

El ruido tapa siempre a la música y los gritos distorsionan la realidad. La historia comenzó con una propaganda falsa y la farsa llegó a titulares y sesgos alarmantes. Se proclamó que la convocatoria la hacían un centenar de entidades civiles y no partidos. Y sin embargo la requirieron fundadores de partidos, exmilitantes destacados de secciones regionales de formaciones políticas, desertores o despechados de algunas de ellas, algunos exministros y un buen número de antiguos políticos "retirados". Los nombres se pueden encontrar si se busca en la convocatoria.

"Se trata de defender la democracia", "el objetivo es defender el Estado de derecho", "la ruptura de la separación de poderes", "la politización de los tribunales", "Por España, la democracia y la Constitución", manifestaban espontáneos convocados por agrupaciones a la derecha del Partido Popular con nombres como Impulso Ciudadano, Foro España Cívica, Convivencia Cívica Catalana, Fundación Foro Libertad y Alternativa, Libres e Iguales… o S’Ha Acabat!, Resiste España Unida llegados desde distintos puntos del país que agitaban banderas de España, algunas con el "aguilucho" franquista, como estandarte propio contra Pedro Sánchez y su Gobierno. Y entre los no políticos estaban significados como Esperanza Aguirre, Inés Arrimadas, Begoña Villacís, Cayetana Álvarez de Toledo ("nuestra responsabilidad es hacer que fracase Sánchez para que no fracase España"), Rosa Díez, Aleix Vidal-Quadras, Fernado Savater, Maite Pagazaurtundua entre pancartas con leyendas como "Sánchez golpista, eres un fascista", "Sánchez dictador", "Pido perdón por haber votado a un felón" mientras se oían insultos dirigidos al presidente como rata, rancio, déspota, opresor.

En el centro de ese paisaje, Santiago Abascal declaraba que "el Gobierno intenta comprar a medios de comunicación con el dinero de todos". Y en un contexto de excitación patriótica –que apoyaban PP, Ciudadanos y Vox–, en el texto leído se decía que "no es necesario un golpe de Estado militar o violento para convertir nuestros sistemas en una mera formalidad democrática, vacía de auténtico contenido". ¿Será esa su meta?

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