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La casualidad, "Ulises" y "Lo que el viento se llevó"

El nexo entre dos clásicos del siglo XX

Decía Menandro, en griego, que el azar provee nuestras cosas mejor que nosotros mismos.

Como lector de Joyce, en una lectura reciente de su "Ulises", a propósito del acto que varios escritores celebramos cada Bloomsday (16 de junio) en El Manglar, calle Martínez Vigil, en Oviedo, me percaté de algo en lo que antes no había reparado y me chocó, este texto del capítulo VII de la edición de Bruguera, traducido por José María Valverde, página 257, Tomo I:

"Lo que el viento se llevó. Las huestes de Mullaghmast y la Tara de los reyes". En la edición original:

"Gone with the wind. Hosts at Mullaghmast and Tara of the kings".

Mullaghmast, en el condado de Kildare, es una colina con mucha historia y el sitio de una masacre durante la conquista de Irlanda por los Tudor, en 1577.

Tara, "Colina de los reyes", se localiza en el condado de Meath, Leinster, Irlanda, sede del Árd Rí Éireann (el Gran Rey de Irlanda), y es además, curiosamente, una colina cerca de Jonesborough, Georgia, donde acaeció la derrota definitiva de las tropas confederadas durante la Guerra de Secesión estadounidense.

Parece lógico que Margaret, la escritora de Atlanta (Georgia), denominase Tara a territorios de la protagonista de su novela, publicada en 1936, pues así se llamaba una plantación de la abuela materna de Margaret, Annie Fitzgerald Stephens, hija de inmigrante irlandés; pero el título "Gone with the Wind"...

El "Ulises" del dublinés Joyce, es de 1922, y aunque la publicación de las andanzas de su protagonista, Leopold Bloom, se prohibieron hasta 1934 en Estados Unidos (y en el Reino Unido), Margaret gozó de dos años para leerlo y acaso antes cayó en sus manos algún ejemplar clandestino, facilitado por su segundo marido, John Marsh, redactor del "Atlanta Sunday Magazine", donde ella colaboraba.

En todo caso, Margaret y Joyce fueron contemporáneos y, así suene anacrónico, sostengo que Margaret, fallecida en 1949, y que jamás viajó a Europa, y James, que murió en 1941 y nunca pisó América, mantuvieron entre ellos alguna conversación telefónica; la primera transoceánica de la historia (fue entre Nueva York y Londres) aconteció en 1927. Es más, estoy persuadido de que Joyce vio en el Kinematografen-Theater Seefeldlas (hoy Restaurante Razzia), de Zúrich, en ese ciudad murió, las peripecias de Scarlett O’Hara, interpretadas por Vivien Leigh, puesto que la película homónima, basada en la novela de Margaret, se estrenó en 1939.

Para Schiller no existe el azar; dijo que aquello que parece una ciega acometida surge directamente de fuentes muy profundas "tiefsten quellen". Yo soy más desconfiado, no lo digo por lo de Margaret, anecdótico, sino porque los escritores solemos callarnos nuestras fuentes inspiradoras, confiando en la coartada de la casualidad.

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