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Don Jesús relumbra por la Verdad

La polémica por la homilía del Arzobispo el día de la Santina

No lleva demasiado tiempo leer la homilía que el pasado 8, día de la Santina, pronunció en la celebración festiva.

En ella se observa un espíritu cristiano positivo y una finura extrema en la consideración del momento que vivimos, en muchas cosas triste, pero glosándolas desde una verdad, la cristiana, y por ello tanto su visión como su filtro son escuchados con alegría y esperanza pues, para despertar de sueños quiméricos o alocados no se debe callar, hay que ponerlos al descubierto con la finura y caridad de nuestro Arzobispo, que siempre hace honor a la verdad, al amor y al perdón

Como alguien santo, muy querido, decía, el niño pequeño llora tontamente, cuando se aplica desinfectante a su herida, esto hacen algunos poderosos circunstanciales u oportunistas. Pero entre mayores, si hay que llorar se llora, solamente si producimos dolor, miseria o maltratamos lo mejor que nuestra alma y la de los semejantes alberga. Pero no se hace así, la dureza del corazón y el egoísmo, a veces conducido por extrañas ideologías, que no pretenden ningún bien social, sino convertir a ésta en un "mundo" extraño que conciben en sus pensamientos, con una base de egoísmo integral (muy al contrario de la utopía francorrevolucionaria de igualdad, fraternidad y libertad), al no permitir la libertad de expresión, la de acción y mucho menos desterrar el odio. Impresión da que pretenden un mundo de borregos vagos "satisfechos" con lo más deprimente de sus instintos. Así hablan de instituciones populares en vez de instituciones de élites para conseguir lo mejor para todos.

Al emborracharse de progresía, en realidad quieren regresar a la destrucción humana. Creen ciegamente en que el aborto es progresista cuando, en realidad, es un camino de muerte. Como sucede con la eutanasia. Y cuando se les dice se enfadan y te insultan, incluyéndole, olvidarse del mensaje, entre los acérrimos retrógrados (ellos son progresistas).

No conocen la palabra perdón y sin embargo se les llena la boca de diálogo. A mi entender su forma de dialogar es, a lo comunista, imponer a todo el mundo sus ideas preconcebidas. Han visto ustedes alguna vez que en la dialéctica progresista se haya cedido en algo primordial para el bien común. Nunca saldría del diálogo infructuoso de esos engañadores, cómo respetar la libertad de pensamiento para la creación de riqueza y bienestar. Su sentido de riqueza es para el poder y consiste en la acumulación de "chatarra" para la destrucción y en ella emplean el pan de los hombres, o la usan para comprar el voto de los que no desean trabajar por años. Sólo hay que ver Cuba, China o Corea del Norte, donde los que trabajan son cuasi esclavos.

Por todo esto, considero que el Arzobispo de Oviedo, con su gran cultura y claridad cariñosa no ha dicho más que la verdad, que a algunos les escuece.

Demos gracias a Dios por este buen pastor que no se acomoda a lo políticamente correcto para el gobernante, que casi no utiliza el filtro de Cristo. Y que ve en el perdón la gran arma para desmontar el odio destructor de todo lo bueno que Él nos trajo.

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