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Una invitación a la reflexión

Un momento clave para un país necesitado de una política seria de I+D+I

Este es posiblemente uno de los momentos claves de nuestra joven democracia, debemos pensar el papel como país queremos jugar en el panorama internacional, pero para ello debemos reflexionar qué papel estamos realizando como persona.

Podemos elegir ser el patio de recreo de Europa, aportando refugio y diversión y por lo tanto abandonando nuestro futuro a la carta del turismo, basando todo el peso de nuestra economía en el inmediatismo y por lo tanto no generar nada más que una economía expectante y fluctuante a los deseos y modas y por lo tanto ser un país inestable. O bien, hacer un acto de reflexión social y por fin dar el paso a la madurez económica y democrática.

Es el momento de crecer como país, tenemos todos lo mimbres necesarios para ello, hagamos un análisis somero pero realista. Tenemos un potencial de ciudadanos altamente cualificados de los cuales actualmente se benefician los países de nuestro entorno. Nosotros los formamos, pero ellos se benefician de esta cualificación, por lo tanto, la producción es hacia fuera, pero la inversión es nuestra.

En las encuestas de jóvenes universitarios, esas que no aparecen en los medios ya que no son políticamente correctas destaca una respuesta inquietante, cuando le preguntas a nuestros muy preparados jóvenes sobre su futuro la mayoría se ven desarrollando su actividad profesional en un país extranjero donde se valore su formación y tengan la oportunidad de desarrollarse profesional y personalmente.

La respuesta actual de nuestra clase política, independientemente del signo, es la salida fácil, el problema está en el tejido empresarial español, la demagogia de echar balones fuera. Cuando la realidad es que se han cargado nuestro desarrollo y futuro con políticas cortoplacistas cuyo objetivo es enturbiar el desarrollo en pos de contentar a todos, y a la postre tras el engaño a ninguno. Han desviado nuestra atención hacia temas que aunque son importantes, no son lo que en el momento actual nos van a sacar de la situación de precariedad económica y social.

Primero debemos centrarnos en lo realmente inmediato como es el desarrollo industrial y tecnológico, la inversión en investigación, proporcionar una educación equilibrada dirigida hacia la producción y promoción de la sociedad del conocimiento que posibilite una salida profesional y personal que evite la sangría a la que año tras año nos vemos abocados aceptando como nuestros hijos tienen que irse, la nueva emigración española. Y cuando hayamos puesto en valor y posibilitado un presente y un futuro a todos, independientemente de la zona geográfica o estatus social, trabajaremos para lograr un sistema que permita la convivencia de las pluralidades que configuran nuestro panorama nacional con el objetivo de la inclusión, no inserción ni segregación.

Datos, observemos las inversiones que se hacen con nuestros impuestos, no hay apenas I+D+I ya que no se incentiva la investigación, si ya sabemos el problema busquemos soluciones proactivas generando una mayor competitividad, y por lo tanto margen para la inversión en investigación. Curiosamente en muchos de los equipos internacionales de desarrollo e innovación hay investigadores españoles, eso significa que tenemos material nos faltan medios. Otro dato, en lugar de incentivar la educación mediante un acuerdo trasversal, se ha fragmentado y manipulado para proyectar una imagen distorsionada de desigualdad que permite y se usa en pos de beneficios minimalistas y ególatras que se basan en la desinformación mediante sofismas que enturbian la fuerza de la unión, nuestro potencial. Se han basado en el divide y vencerás, pero quienes vencen son los que actúan como calmares poniendo cortinas de tinta mientras se envuelven en una falsa idea de pluralidad democrática.

La democracia ha dejado de ser de todos, y ha pasado a ser una palabra denostada por una casta que solo piensa en el beneficio propio sin tener en cuenta las necesidades reales de los ciudadanos sean quienes sean y de donde sean.

Es el momento de madurar como país, de reflexionar el tipo de país que queremos ser. Para ello hay que pensar en medidas a medio y largo plazo, crear expectativas de futuro y afianzar nuestro potencial humano.

Se habla de pluralismo político, pero solo es otra metáfora engañosa, es un sistema que permite diluir en debates espurios temas que ni siquiera los propios que los mantienen creen, peor aún, les permite mantener un estatus de mediocridad y egocentrismo y echar la culpa de todo a los ciudadanos. Pretenden hacer que sus ideas parezcan las ideas que necesitamos todos. Lo peor de todo, es que mediante estas falacias han conseguido que nos lo creamos, han fracturado a la sociedad española en nosotros o contra nosotros, negándonos el derecho a equivocarnos, al cambio, a la libre elección, a la democracia. Pero la verdadera polaridad es que como ciudadanos exijamos que se trabaje para todos, y que si no se hace pensemos y reflexionemos que es lo que necesitamos. Que nuestras necesidades no se centren en el miedo a… o en nosotros o contra nosotros, la democracia no es eso, la democracia es poder decir lo que queremos independientemente de a quién se lo digamos, la democracia es la pluralidad de pensamiento y la respuesta a las necesidades de todos.

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