Opinión

A Asturias le hace falta mentalidad ganadora

Como Oviedo y Sporting esta tarde, hay que salir a darlo todo sin complejos para soñar con una región en la élite de la Liga y del desarrollo

A Asturias le hace falta mentalidad ganadora

A Asturias le hace falta mentalidad ganadora / Pablo García

Asturias entera está pendiente del desenlace esta tarde de los partidos que Oviedo y Sporting juegan fuera. Ya el anterior domingo, más de 51.000 personas presenciaron en directo, en el Tartiere y El Molinón, las victorias que colocaron a ambas escuadras con opciones de disputar un puesto de ascenso. Los estadios, "esqueletos de multitudes" tal cual los describió Benedetti, son escenarios donde se representa una contienda en la que circunstancias como el arrojo, la confianza, la resistencia, el miedo o la apatía son decisivas para vencer o fracasar. Una metáfora de la vida misma. 

¿Qué es el fútbol? Sin duda, el mayor espectáculo de los tiempos modernos. También un fenómeno intergeneracional: une bajo la misma bandera a los abuelos con los nietos. Interclasista: la pasión jamás distingue a ricos de pobres. Cosmopolita: no discrimina culturas. Universal: en las favelas o en los barrios exclusivos contagia por igual. Y psicosocial: actúa como válvula de escape y elemento de cohesión de la tribu. Bien saben todo esto los asturianos, divididos a la mitad entre oviedistas y sportinguistas desde la misma fundación de sus equipos de referencia. En especial, en esta temporada en la que los dos rondan la cima.

Pero, además, esos futbolistas corriendo como posesos tras "aire de cuero forrado", en deslumbrante metáfora de Wenceslao Fernández Flórez, sostienen un negocio que alcanza cifras millonarias. Repasando la tabla de Primera es fácil colegir la relación del balompié con la economía. Aquellas autonomías con alto PIB y pujanza demográfica están sobrerrepresentadas. No es el caso ahora mismo de Asturias, que a su débil actividad une desde hace lustros la inconsistencia futbolística.

Al menos uno de los dos equipos asturianos entrará hoy en el play-off definitivo. Puede que ambos. Ojalá se dé la combinación de resultados precisa. La región también necesita un subidón así para recuperar autoestima. La gloria nunca es fruto de la casualidad, sino del trabajo bien hecho. Si el Oviedo está ahí es porque el grupo Pachuca lo ha mejorado en amplias facetas, con un salto de calidad en la plantilla, la gestión y el campo. Y sigue con la mente puesta en la ciudad deportiva. Si el Sporting se suma a la pugna es porque el grupo Orlegi lo salvó in extremis cuando avistaba el abismo, y tras una de las peores campañas de su historia, lo ha llevado a los primeros puestos y acaba de modernizar y ampliar las instalaciones de Mareo. No renuncian los gestores rojiblancos al anhelo de agrandar el estadio.

Apenas dos años después del desembarco, la experiencia de ambos emporios mexicanos enseña que Asturias es una tierra interesante para invertir, y que puede hacerse visible en cualquier rincón del mundo. Un sentimiento de inferioridad infundado la frena. Nada inmutable existe tampoco que obstaculice la competitividad o impida el crecimiento desde aquí. Sporting y Oviedo están a punto de demostrarlo. Si no ocurre este año, continuando así será al siguiente. Pero estos principios necesitan igualmente hacerlos suyos, y para otros propósitos, los asturianos.

El Oviedo estuvo a minutos de asegurar la clasificación el pasado domingo. El desencanto momentáneo de la grada al ver esfumarse el objetivo en un suspiro llevó al entrenador de los azules, catalán, a afirmar en rueda de prensa: "Solo veo cosas positivas. Tenemos que dejar de ser perdedores". El de los rojiblancos, canario, siempre creyó en los suyos. Incluso cuando alguna racha irregular sembró la duda, se manifestaba convencido de entrar en la pelea mientras hubiera esperanza.

Quizá con ojos foráneos puedan percibirse con mayor claridad que desde dentro las fortalezas y debilidades del Principado. Lo que ambos técnicos advierten sobre el césped resulta extrapolable a otros frentes de la sociedad, porque el fútbol funciona como una representación a escala de la vida y sus valores. Con el balón por excusa han dado en la clave de lo que nos lastra: en Asturias escasea el convencimiento en la capacidad propia y a la comunidad le hace falta mentalidad ganadora. La ahoga demasiadas veces la tendencia al victimismo. Sin audacia para agarrar con energía el timón de nuestro destino, siempre parece que el éxito nunca corre de mano de los asturianos, que depende más del auxilio de otros. Cualquier propósito ambicioso parece fuera de órbita. ¿Alguna vez cambiaremos? Como Oviedo y Sporting esta tarde, hay que salir a darlo todo sin complejos para soñar con una región en la élite de la Liga y del desarrollo.