Opinión

27 países-12 estrellas

Votar el 9 de junio para preservar la democracia en la Unión Europea

Más de 400 millones de personas estamos convocados a participar en las próximas elecciones al Parlamento Europeo, unas elecciones que se celebrarán en los países de la Unión del 6 al 9 de junio. Los parlamentarios elegidos tendrán la misión de decidir las políticas europeas conjuntas para los próximos 5 años.

Así los ciudadanos de los 27 países que conformamos esa alianza, tras la salida del Reino Unido a causa del Brexit, es decir, España, Austria, Bélgica, Bulgaria, Grecia, Chipre, Chequia, Dinamarca, Estonia, Letonia, Francia, Alemania, Portugal, Eslovaquia, Irlanda, Italia, Polonia, Lituania, Finlandia, Malta, Países Bajos, Croacia, Hungría, Rumanía, Luxemburgo, Eslovenia y Suecia, estamos llamados a urnas.

En España votaremos el día 9. Ante tanto desfile militar que hemos vivido en Asturias en los pasados días, a algunos nos ha dado por pensar que esa cita electoral coincide con la efeméride del 80 aniversario del desembarco de Normandía. Fue en la madrugada del 6 de junio de 1944 cuando las fuerzas aliadas desplegaban sus efectivos hacia aquellas playas que fueron denominadas para la ocasión como Juno, Utah, Omaha, Gold y Sword.

En ese día D, ciento sesenta mil soldados cruzaron el Canal de la Mancha de Inglaterra a Francia. Y en ese mismo día D, en esa misma madrugada, 10.500 aliados y 10.000 alemanes ya caerían muertos, desaparecidos o apresados.

Las arenas en las playas se plagaron pronto de cuerpos ensangrentados quemados por bombas y a balazos, destrozados por la vida y la lujuria, sádica e insaciable, de la muerte, mientras, al otro lado 500 ametralladoras de la 716 división alemana de infantería escupían, fatídicas, sus melodías de trance.

Aquel 6 de junio, aquella madrugada fue un hito, en el devenir de la II guerra Mundial. Y es curioso como, así, sin mencionarlo, en la página de la Unión Europea se puede leer estos días: "La democracia es un bien preciado que nos han transmitido generaciones anteriores. Es un ideal al que aspiraban y lucharon por conseguirlo. Nunca debemos dar por sentada la democracia".

Tengo una amiga, la exvicepresidenta de Tribuna Ciudadana, la historiadora María Luisa Alonso Bengoa, que siempre comenta que este estado de bienestar del que disfrutamos ahora en Europa nos ha costado lo nuestro, que han sido muchos siglos de darnos palos, de guerrear, de matarnos los unos a los otros, y también siglos –añado yo– de protestas, de conquistas sociales, de luchas feministas y sindicalistas por la igualdad de nuestros derechos y por unas condiciones dignas de trabajo. Todo ello, a base de cruentos aprendizajes, ha hecho que, a pesar de los pesares, Europa sea el mejor lugar del mundo para vivir. Pero esa Europa no debemos nunca olvidar, se ha construido a base de muchos millones y millones de muertos. A fuerza del vertido de tantas sangres, también hemos aprendido a pacificarnos y a buscar lo que nos une, y no lo que nos divide. Hemos aprendido a construir y no a destruir. Cimentar ese estado del bienestar, esa Europa no nos salido gratis. Nos ha costado lo nuestro.

Personalmente no sé si esa terrible lección histórica la hemos aprendido o no. En cualquier caso, la próxima batalla (electoral y pacífica) a la que estamos convocados y sus implicaciones resultantes en pactos y alianzas de los grupos políticos internacionales, nacionales y autonómicas, marcará mucho más nuestras vidas de lo que creemos. Con las guerras en puertas, la política con Israel y Gaza, el aliento de Putin en nuestros cogotes, los cambios climáticos, las presiones fronterizas ante todas las personas que pretenden acceder a este espacio común, que huyen de conflictos, de climas incompatibles con la vida humana, de radicalismos, de inseguridades y de hambres, además de todos los retos agrarios, ganaderos y cada vez más los financieros, esas, nuestras decisiones en estos comicios, tendrán más impacto de lo que a priori, imaginamos.

El 6 de junio de 1944 mi abuelo Torrijos (Torres, Lanas, o cualquiera que se llamará en ese momento, para despistar al enemigo) también esperaba el día D. Lo hacía desde un puesto de capitán de la resistencia en el sur de Francia. Esperaba como miles de españoles apostados en montes, puentes, pasos estratégicos, reconquistar el sueño de una Europa libre de fascismos, una Europa más igual. Y que ese sueño, pudiera volver a ser extrapolado a España. Nunca nadie, todavía ahora, le dio, nos dio, las gracias por ello. Pero él lo hizo. Consideraba que era su misión y su deber. Y la cumplió. Yo no existía entonces. Pero sé bien, lo sé ahora, que también lo hizo por mí, o por la esperanza de mí o de mis hermanas, o por la esperanza de mis hijos.

Así que solo, aunque sea solo por eso, yo voy a ir a votar. Las 12 estrellas de esa bandera azul, de esos valores simbólicos, de esa utopía, a nosotros, a mi propia familia, incluso a las repercusiones que llegaron a mi generación, a esta misma, no nos salido gratis, no, en absoluto, lo pagamos bien. Así que yo votaré. Y lo haré por mí, por ellos, y por los nietos o nietas que tal vez, no sé, quizás, algún día tendré.

Les animo a que ustedes también lo hagan, que sean conscientes de donde estábamos hace 80 años por ejemplo, y que votando ejerzan esa democracia y de algún modo velen así, hoy, velen desde aquí, ese círculo de estrellas que tanto ha costado conseguir".

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