Opinión | La urna azul

Europa sí funciona

Defensa de la UE, una institución que parece lenta, pero es resolutiva

Una legislatura sacudida por la pandemia y por el ataque de Rusia a Ucrania se ha saldado bastante mejor de lo que dos hechos tan cruciales como inesperados podían hacer suponer. La Unión Europea (UE) parece lenta, pero funciona y es resolutiva. Podría ser mejor, sin duda, pero está muy lejos de ser un instrumento inoperante y costoso como sus detractores quieren atribuirle.

Pese a no contar con competencia directa en temas sanitarios maniobró con habilidad en la pandemia y logró unificar la compra de vacunas, propuesta que abarató los costes y puso las bases de la solución.

Además, para contrarrestar el enorme parón económico que supuso, en cinco días de 2020 se aprobó un gigantesco programa de ayudas, denominado Next Generation, dotado con 750.000 millones de euros –360.000 en créditos y 390.000 en subvenciones a fondo perdido– hasta 2027 obtenidos mediante deuda a largo plazo, una vez que los países de inspiración luterana (Holanda y Alemania, en especial) accedieron a pedir dinero prestado. Italia y España son los más beneficiados. Hoy solo se han utilizado unos 240 mil millones.

Por impulso de la UE, en la OCDE se ha acordado un Impuesto Mínimo Global de un 15% sobre beneficios a las grandes corporaciones con independencia de donde tengan su sede. Un paso significativo impensable solo una década antes. Se acabó la evasión fiscal de las multinacionales y se calcula que se recaudarán unos 150.000 millones de euros adicionales en todo el mundo.

También en esta legislatura, la UE ha sido la primera en aprobar una normativa sobre la Inteligencia Artificial, que probablemente quedará caduca en breve vista la velocidad a la que se desarrolla, y la única que ha sido capaz de doblegar a las grandes tecnológicas americanas que han tenido que aceptar cambios para facilitar la competencia.

Por si fuera poco, y después de años de deliberaciones, bajo la presidencia española se desbloqueó el Pacto sobre Migración y Asilo. Hoy está formulado en cinco Reglamentos –de obligado cumplimiento en los 27 países– que establecen fórmulas solidarias para coordinar la gestión de los inmigrantes irregulares.

La ayuda humanitaria, económica y militar con Ucrania, evidente.

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