Opinión | La urna azul

Las previsiones

El calendario institucional tras conocerse los resultados

Hoy se vota y mañana por la mañana las grandes familias políticas de la Unión Europea (UE) sabrán, a la vista de los resultados, cómo plantear las negociaciones a partir de las mayorías posibles. Hasta ahora tres de esas familias que eran las más respaldadas, conservadores, socialdemócratas y liberales, con apoyos puntuales de otros, como los verdes, se habían puesto de acuerdo para dirigir las instituciones y pactar casi todos los grandes asuntos a debate. Hay que recordar que la Comisión propone y ejecuta, el Parlamento debate y el Consejo –la representación directa de los 27 gobiernos–, tras escuchar y negociar con las otras dos entidades, decide.

El calendario previsto es el siguiente: el 17 de junio los líderes europeos, es decir presidentes y primeros ministros, se reunirán en Bruselas en un Consejo informal. Y el 26 y 27 de junio volverán para otro encuentro, esta vez formal, en el que se fraguarán las posibles alianzas para un primer paquete de nombramientos.

El Parlamento se constituirá en una sesión plenaria en Estrasburgo entre el 16 y el 19 de julio. Elegirán el presidente (hasta ahora medio mandato para un conservador y el otro medio para un socialdemócrata), los vicepresidentes, el resto de la mesa y se formarán los grupos transnacionales por ideología. Ahora hay siete: dos de extrema derecha, conservador, liberal, socialdemócrata, verde y de izquierda, más los no inscritos. Es previsible que sigan los mismos.

Tras ello comienza a negociarse para formar la Comisión. Para el puesto de presidente se postulan los primeros candidatos de cada formación. Además del resultado electoral, necesitan primero que los designe su país y después obtener el respaldo mayoritario del Parlamento. Caben sorpresas. Lo mismo ocurre con los 26 comisarios: propuesta de su gobierno y examen parlamentario. El presidente de la Comisión decide de qué materias se encargará cada uno, pero en la práctica eso entra en el debate sobre el reparto global, en el que caben muchas variables. E inmediatamente después, antes de acabar el año, habrá que designar al presidente del Consejo para sustituir al actual, Charles Michel. Y que nadie dude que va en el mismo paquete negociador.

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