Opinión

Fútbol de primera

Los beneficios socioeconómicos de formar parte del elenco de la Liga de las Estrellas

Disponer de un equipo en la máxima categoría del fútbol español es como si tocara el gordo de la lotería a una sola ciudad y estuviera muy repartido, porque de la llegada de hinchas procedentes de otros territorios obtendrían beneficio económico no solo el sector turístico y la hostelería, sino también el comercio y las localidades del área de influencia. Uno viene al fútbol y de paso acude a visitar los monumentos prerrománicos y a probar el menú del restaurante de moda. O a pasear por la senda costera más próxima.

Cuando el Oviedo ascendió a Segunda División tras su terrible travesía por el desierto, la patronal OTEA cifró en 10 millones de euros la mejora de ingresos que generaría en la ciudad la presencia en la categoría de plata. Por su parte, el catedrático y expresidente rojiblanco Plácido Rodríguez calculó que el último ascenso a Primera del Sporting supuso para Gijón ingresos de entre 25 y 30 millones de euros.

Además del innegable beneficio socioeconómico, las ciudades de Primera disparan el valor de intangibles menos materiales, como la pasión, el orgullo y el sentido de pertenencia, emociones que refuerzan el sentimiento de autoestima basado en el reconocimiento de una camiseta y un escudo. Nada desdeñable el baño de optimismo que el fútbol a lo grande genera en las poblaciones que lo disfrutan cada fin de semana.

La primera división española marca de alguna forma la frontera que separa a la España más próspera de la que aspira a serlo. Madrid, la autonomía que acumular mayor índice de riqueza, dispondrá el próximo curso de cinco equipos en la máxima categoría, al añadirse el Leganés a Real Madrid, Atlético de Madrid, Rayo Vallecano y Getafe. El País Vasco contará con tres: Athletic Club, Real Sociedad y Alavés. Y con dos Cataluña: Barça y Girona, a expensas de cómo se resuelva la eliminatoria final entre el Espanyol y el Oviedo. Solo doce ciudades no han militado nunca en la categoría reina, y por lo general corresponden a territorios de menor renta: Ávila, Cáceres, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Lugo, Orense, Palencia, Segovia, Teruel, Toledo y Zamora.

Que el fútbol de máximo nivel regrese a Asturias tras años de sequía beneficia a unos colores, pero también a una región entera, por encima de riñas cantonales. Lo sabremos de hoy en una semana.

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