Opinión | Epígrafe

El padre y el niño

Sobre una foto de Manuel Ferrol que ilustra el drama de la emigración y el nudo en la garganta que aún pone

El pasado domingo falleció en Finisterre, a los 75 años, Juan Jesús Calo, el niño que protagonizó junto a su padre una de las fotos más importantes sobre la emigración gallega. La fotografía fue tomada por Manuel Ferrol en 1957 en el puerto de La Coruña aprovechando que zarpaba el barco "Juan de Ulloa" con cientos de emigrantes a bordo, con destino a Buenos Aires. Entre ellos iba la madre del niño. Manuel Ferrol hizo aquel día muchas y hermosas fotos que reflejaban la tristeza de quienes se iban en busca de un futuro mejor y la desolación y la impotencia de quienes se quedaban. Manuel Ferrol hizo aquel reportaje, junto con otros profesionales del periodismo, por encargo de la Comisión Católica Española de Emigración, dependiente del Instituto de Emigración del Gobierno franquista, que quería documentar y fotografiar su plan de reagrupamiento familiar. Pero el reportaje en conjunto pasó desapercibido, salvo una publicación en París a cargo de "Ruedo Ibérico", uno de los principales medios de resistencia antifranquista en Europa sin que figurase el nombre de su autor. En 1986 fue exhibida, con la firma de Manuel Ferrol acreditada, en una muestra en La Coruña donde se expuso todo el trabajo de aquel triste día de noviembre de 1957. La fotografía y el reportaje en cuestión son fascinantes. Manuel Ferrol, fallecido en el año 2003, era un gran profesional y recibió importantes premios.  Sin embargo, la reacción de Manuel Ángel Calo Marcote, el padre que intenta sujetar las lágrimas en la foto, fue algo diferente. Su relación, y posteriormente la de su hijo, con Manuel Ferrol, no fue buena. Se conocieron acabando los años 80 en Finisterre y luego, en un programa de TVG que no he podido ver, dirigido por Antón Reixa, que usó la foto como portada de un disco de su grupo "Os Resentidos". Padre e hijo pensaban que Manuel Ferrol se había enriquecido a su costa sin que ellos hubiesen sido partícipes del éxito. Tampoco Patricia Ferrol, la hija de Manuel, que entregó en 2021 un ejemplar de la fotografía al Papa Francisco, pudo hablar en persona con el hijo, Juan Jesús, ahora fallecido. Yo supe de la foto por "Diarios", el libro con el que Arcadi Espada, definitivamente "un buen tipo", ganó el Premio Espasa de Ensayo en 2003. "Nudo en la garganta ante una foto de un padre y un hijo llorando…" titulaba el cronista barcelonés. Decía Espada que esa foto ya no sería posible en nuestros días, que la televisión había cambiado la forma de expresar las emociones. Y que ya era imposible que dos hombres, como en la foto de Ferrol, pudiesen aguantarse las lágrimas. Espada se adhería así a la tesis de Susan Sontag sobre la fotografía y se distanciaba de las teorías de John Berger al respecto. La fotografía, la imagen, tiene un gran poder para cambiar la ética y la actitud social respecto al tema que intenta ilustrar. Es por ello muy importante "abrir el foco al máximo". O sea, ver el contexto en que está tomada la fotografía. Todo por acotar lo más posible "el corte epistemológico de hecho". Los hechos son la clave para elaborar una conducta ética. Los hechos deben ser diáfanos para que, sobre ellos, puedan crecer los valores. Cualquier ética que no exprima todos los recursos posibles por aclarar los hechos, lo fáctico, será un proceso fallido. Y los hechos, con frecuencia, están llenos de sesgos. Como también lo están los valores; por eso no es nada fácil cumplir con nuestros deberes, que es de lo que trata la ética.

Creo que Espada no pudo ver entonces el resto de la exposición. Hay otra foto sobre el padre y el hijo que he visto en el blog personal de Arcadi Espada. Enfrente, junto al barco y en el mismo momento de la foto, el foco se abre. Y se ve también a un hermano del padre, a la madre y a la abuela. El padre y el hijo, que se quedan, sollozan, pero las mujeres miran firmes, con gesto reprobatorio, como preguntando si son homes, homiños, etc… Entiendo el nudo en la garganta de Espada en el año 2003. Y la impresión que me produjeron esa foto y aquel texto. Poco tiempo antes él había perdido a su padre. Y yo acababa de ver irse al mío. Tal vez el éxito de la foto de Manuel Ferrol no tenga que ver tanto con la emigración, con las condiciones de vida, con la miseria, parte importante del decorado por aquel entonces. Tal vez lo que la fortuna llevó al objetivo de la cámara de Manuel Ferrol fue un combinado de dolor y melancolía. Explica Gustavo Bueno en "El mito de la cultura", recordando los molinos y saltos de agua que producen energía eléctrica: "¿Acaso sabe el agua que golpea las palas de un molino que poco después, en un lugar lejano, esa energía servirá para encender una bombilla?". La foto de Manuel Ferrol y esa dificultad de que sea posible en nuestros días refleja la más importante de las aportaciones de Charles Darwin, anotadas en sus estudios sobre la expresión de las emociones en los animales y el hombre: la cultura, la educación es la herramienta que hizo posible que fuésemos humanos y dejásemos de ser homínidos.

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