Opinión

El PP tropieza en Avilés

Tras congresos locales de paseíllo para los populares, la caótica convocatoria del avilesino pone el foco en las plazas más difíciles

La aparente calma del PP asturiano entra en terrenos pantanosos. Hasta ahora la dirección regional de los populares ha ido desarrollando los congresos locales sencillos, en los que el resultado estaba más o menos cantado, y sin apenas estridencias. Bueno, conviene solo recordar cierto extravagancia en el caso de Laviana, donde logró la victoria Cristina Alonso por un voto frente a la candidatura crítica, con alguna afiliada itinerante por medio.

El equipo de Álvaro Queipo decidió esta semana meterse en harina con los grandes congresos pendientes, en los que las cosas no se antojan sencillas, abriendo la convocatoria del congreso de Avilés. Hasta ahora ejerce de secretaria general del partido avilesino Esther Llamazares, a la sazón portavoz municipal y diputada en el Congreso. La presidencia recae en Pedro de Rueda, diputado autonómico. Que la plaza era difícil para un paseo militar quedó acreditado por el hecho de que, tras un sorpresivo incremento de un centenar de afiliados, y el pistoletazo de salida, se pretendiese celebrar el congreso un viernes por la mañana y, para colmo, la propuesta quedase anulada por la junta local, donde la división es palpable. Fue precisamente en esa plaza donde la candidatura de Álvaro Queipo obtuvo la victoria más ajustada de cara al congreso regional del partido.

De manera matemática en la historia democrática, el resultado de las elecciones generales en Avilés era simétrico al nacional. Así, los populares ganaron en el concejo en los comicios nacionales de 1996, 2000, 2011, 2015 y 2016. En algunos de ellos, incluso con la división del voto que suponía la presencia de Ciudadanos o Foro Asturias. Los populares llegaron a imponerse sobre el PSOE en 2004, año de la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero.

Esa tendencia se quebró en las pasadas elecciones generales, en las que los socialistas superaron por casi dos puntos a los populares. La paradoja estaba en que precisamente la cabeza de lista al Congreso por Asturias era una avilesina.

Esa correlación en cambio no ha sido tan clara en las elecciones europeas. Los populares solo lograron una victoria en Avilés en unos comicios europeos: en 1994.

Hay que reconocer, eso sí, que los populares han ido escalando en ese municipio desde un proceso de crisis que se inició en 2007 y que tocó fondo en 2019 quedándose con cuatro concejales. Lejos estaban los 11 que el PP obtuvo en 1995 y que permitieron sentar en la alcaldía al único regidor popular: Agustín González. En 2003, el PP consiguió superar en votos al PSOE en las municipales, pero Manuel Peña no pudo ser alcalde por el acuerdo entre socialistas e Izquierda Unida. Presidía entonces el partido Joaquín Arestegui.

Sabido es que en el PP la maquinaria oficial suele terminar por imponer su criterio, pero todo parece indicar que esa victoria en Avilés habrá de conseguirse con batalla. El sector crítico, que hace tiempo que prepara su candidatura, echa números. De fondo están esos "afiliados zombies" que en su día incorporó al censo Pedro de Rueda para garantizarse la victoria, cuya ficha luego fue desplazada a otros concejos para hacer su callada labor numérica y ahora parecen haber regresado a Avilés.

Tras Avilés habrán de venir los congresos de Gijón y de Oviedo. El acuerdo en Gijón parece casi cerrado, a falta de que las familias se sienten y lo ratifiquen. En Oviedo, en cambio, no parece fácil. Al menos no por ahora. Siempre queda la opción de la gestora allá donde las cosas se tuerzan, pero claro, habrá que justificarla. Queipo ha obtenido un punto extra de liderazgo interno tras las últimas europeas, pero deberá demostrarlo en estas tres plazas.

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