Opinión

El broche de oro de la Liga española

Decir de algo que es verdadero (y lo otro no) es mucho decir, pero para mí el fútbol-verdad es el que se asienta en un territorio, como sucedáneo incruento que es de la guerra. Los grandes clubes galácticos, cada día más desconectados de un territorio y su afición, juegan al fútbol, pero ya no hacen fútbol. Desde ese punto de vista la temporada que acaba tal vez no haya conocido en España un episodio de fútbol-fútbol más intenso y verdadero que el del play-off de ascenso a Primera librado por el Real Oviedo y el Sporting de Gijón frente a un equipo vasco y otro catalán, con los dos equipos asturianos sin tocarse entre ellos pero mirándose de reojo, bajo las altísimas temperaturas de su eterna rivalidad, que era el coro wagneriano de fondo. Nadie se atrevería a decir, al menos hasta que baje la temperatura, que el empate final entre ellos haya sido un buen resultado. Yo tampoco.

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