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Ausencia de líderes moderados

Un llamamiento a la concordia y al entendimiento en política

Frente a la polarización, debate y consenso. Esa y únicamente esa es la salida que le queda a un país al que se le ha impuesto el Halloween de la resurrección de los viejos fantasmas de las dos Españas, dinamitando los puentes de la concordia tendidos durante la Transición. Que en un Ayuntamiento como el de Oviedo, el PP, que goza de una ancha mayoría absoluta, negocie cuestiones puntuales con Izquierda Unida, en las antípodas ideológicas, confirma que cuando se quiere, se puede. Y además, se debe. Y de esta forma se ennoblece el ejercicio de la política, con razón denostado.

Para los concejales socialistas ovetenses, los ediles de la coalición “traicionan a la izquierda”. Para Vox, los populares pierden el rumbo cuando transitan caminos, a su juicio, poco saludables de la mano de ideologías adversas. Un hecho que debería recibir el aplauso general, se cuestiona desde la intolerancia. Han convertido el cuadrilátero político en un ring, para deleite de camorristas y Topurias.

Echamos en falta líderes moderados. El mejor jarabe contra los excesos y el extremismo lo receta la moderación. En dosis adecuadas, limita los daños provocados por el virus del radicalismo.  Un obispo inglés del siglo XVII decía que los moderados son “aquellos que sostienen el cordón de seda encargado de mantener el hilo de perlas que componen las virtudes”. En la “Ética a Nicómano”, Aristóteles considera la moderación más que una virtud: es el paradigma las virtudes todas. La moderación no es tibieza ni apocamiento, sino equidistancia. Es el justo medio entre dos excesos.

Llegar a acuerdos que ayuden a recomponer los consensos quebrados y cumplir de manera escrupulosa la Constitución y la ley son preceptos ineludibles que se requieren con urgencia para vadear este torrente convulso. Y también resulta imprescindible dotar de moralidad a los negocios públicos. Que paguen quienes desde la administración se aprovechan de su preeminencia para medrar y delinquir.

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