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Sin minutos para el silencio

Reflexión tras la dana que asoló numerosas localidades de Valencia

Francisco Fresno es artista plástico

A veces guardamos un minuto de silencio por quienes han muerto, mientras los fallecidos guardan el suyo eterno.

¿Practicamos la escucha activa cuando la Naturaleza nos habla? Parece que no, quizás por un orgullo que nos impide una necesaria humildad frente a ella. La naturaleza humana frente a la otra Naturaleza es así: podemos llenar un lugar tan sensible como una playa de toneladas de vidrios y plásticos por pura diversión, y después, afectados por el miedo, agotar en los supermercados el papel higiénico, antes que nada, cuando aparece la pandemia. Igual uno de nuestros grandes problemas se encuentra en un mal que confunde la altura de los ojos.

Nos llega lo que recogemos como muerte y tragedia, bajo un azar que nos supera (algunos tuvimos los pies en Letur no hace mucho)

Como Homo sapiens resultamos paradójicos. Nos llega aquí y ahora lo que recogemos como muerte y tragedia, bajo un azar que nos supera a todos con buena o mala suerte (algunos tuvimos los pies en Letur no hace mucho). Pero, a la vez, seguimos manteniendo activas y "normalizadas" las matanzas indiscriminadas que llamamos guerras, con iguales o peores daños y sufrimientos que los que los causados por la dana como consecuencia de un calentamiento global que aceleramos nosotros con nuestra forma de vida y la cabeza bajo el ala.

Nos encontramos desolados, pero tal como vamos, ilustrando tan literalmente "La parábola de los ciegos", de Pieter Brueghel el Viejo, igual un día de estos nos quedamos todos a oscuras y sin más minutos para poder guardar aquí cualquier silencio.

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