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Opinión | Para cambiar

La percepción del bienestar

La situación económica española

No pasa día sin que algún miembro del Gobierno haga declaraciones sobre la economía española diciendo que va como un cohete. El último discurso, el del propio Presidente Sánchez, hace unos días, con motivo de los actos del 50 aniversario de la muerte del dictador, resaltando las bondades de vivir en democracia (con lo que todos estamos de acuerdo) y de la prosperidad económica que gozamos actualmente comparada con el año 1975 en que murió Franco.

No seré yo quien eche de menos aquellos tiempos tenebrosos que me han tocado vivir, sin libertad, sin democracia, donde mi familia sufrió una represión cruenta por motivos políticos, pues mi padre –destacado socialista– pasó, en varias etapas, ocho años en la cárcel por sus ideas, pero es conveniente ser objetivo y reseñar que en capacidad adquisitiva, si comparamos el año 1975 con el actual no salimos en todo bien parados.

Puede que sea una frivolidad y poco serio cotejar ambos periodos en materia económica, pero ya que Sánchez lo ha hecho, me veo legitimado para compararlos yo también.

En esos 50 años transcurridos, cierto es que la renta per cápita de los españoles ha subido el doble, pues era de 15.000 euros y ahora es de 30.000, pero es insuficiente porque ese crecimiento, si se traslada a la capacidad adquisitiva, ésta se queda muy corta. Un piso, en aquella época, costaba 1,5 millones de pesetas (9.000 euros) y hoy el mismo cuesta 230.000. Es decir, 26 veces más. La deuda española era en 1975, de 16 mil millones de euros, hoy alcanza 1,6 billones (un millón de veces mas). Un coche utilitario costaba 200.000 pesetas, hoy 18.000 euros, 14 veces más. Un litro de gasolina 24 pesetas, hoy 1,50 euros, diez veces más, y no sigo enumerando mas productos de primera necesidad para no deprimir a los lectores.

Entonces, ¿hemos mejorado en estos 50 años? Hombre claro, solo faltaba que siguiéramos anclados en aquella época de subdesarrollo, falta de libertades y miseria, pero hay que ser justos y poner de relieve que, en la comparativa, hay aspectos muy preocupantes en estos tiempos que vivimos, pues el bienestar económico no acaba siendo trasladado y percibido por los ciudadanos, sobre todo los jóvenes. Entonces, ¿por qué el presidente del gobierno sigue haciendo ese discurso triunfalista en materia económica?, ¿es que no ve la realidad del país?

Me pueden contestar, es que España va bien, y es cierto. Crece mas que los países de su entorno europeo, crea mas empleos, hay una masa laboral que alcanza cifras históricas, el paro se reduce, los salarios subieron un 3,7% el año pasado, pero como decía, la población no lo percibe en su bienestar y capacidad adquisitiva. Cada día se agrava el acceso a una vivienda, a un coche, al bienestar económico diario de las familias, con un aumento considerable de la población en riesgo de pobreza, hasta tal punto que esta desapareciendo la clase media tal como la conocíamos. Como ejemplo, acabo de leer, consternado, que el 70% de los jóvenes, por la incertidumbre económica, no se plantean ser padres en los próximos cinco años. Como acaba de reflejar la Comisión Europea, nuestro país esta en una situación crítica en cuanto a riesgo de exclusión social y pobreza infantil, comparable a Bulgaria. Entonces hay que señalar que el presidente Sánchez, que debería dedicar mucho mas tiempo de su gestión a corregir desigualdades, como corresponde a un gobierno progresista (?), comete una irresponsabilidad cada vez que repite en sus discursos que "vamos como un cohete". Esa euforia y desbordante optimismo, son injustificados.

Y, ¿de la OPA qué?, me pregunta un lector. Pues les diré que la prima que ofrecía el BBVA por BS se ha esfumado, lo que significa que para triunfar, el banco vasco, debe esforzarse mucho más para contentar a los accionistas del Sabadell. Me consta que la alta dirección del BBVA está muy cabreada con sus analistas por lo mal que han hecho los cálculos, teniendo que rectificar las condiciones iniciales de la oferta hostil, rebajando la aceptación. Mi opinión es que se la ha puesto muy cuesta arriba para controlar, como pretende, el banco catalán, así que la única salida que tiene el BBVA es aumentar un 10% la oferta. Es una opinión muy personal, pero hay que tener en cuenta que, en esta OPA, su equipo de top management y el propio Torres, se juegan su continuidad.

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