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Opinión | Lo que hay que oír

Instrucciones para fracasar en una entrevista de trabajo

Quince consejos con ironía para quienes intentan acceder a un puesto

Páginas se llenan con consejos positivísimos y proactivos para quienes acuden a una entrevista de trabajo, ese acto que suele devenir en ceremonia de tortura ultraliberal competitiva (pleonasmo): en una variante del abuso de poder.

(Aviso de ironía). Sin embargo, no he encontrado ninguna que aconseje cómo fracasar rápida e indoloramente cuando se acude desalentado a uno de esos centros de reclutamiento laboral impelido por una acuciante estrangulación económica, por imperativo legal para la cartilla del paro y tantas veces a sabiendas de que todo es paripé enchufista, que ahí va uno a que lo infravaloren y que el curro ya está adjudicado. Pues aquí estoy yo con una quincena de consejos para dejar patente al calificador que uno acude lejos de su vocación y cerca de la pobreza. (Sigue vigente el aviso previo).

1- Rechace la silla que le ofrezcan y acomódese desparramado por el suelo con grandes gestos de desgana y somnolencia.

2- Acuda al encuentro en día de rayos, truenos y otras catástrofes naturales. Evite las jornadas soleadas y sosegadas. Así, usted estará de mal humor y a la otra parte también la alcanzará el mal rollo.

3- Confiésese como el puto crack que va a mandar al puto paro al puto responsable de los putos Recursos Humanos. Si es posible, rapeándolo.

4- Critique, ríase de y falte al respeto al reclutante. Métase con su atuendo, edad, olor corporal, corte de pelo y mobiliario de oficina. Nada más entrar.

5- Sáltese la cola de espera, con absoluto desprecio a los demás competidores. Forcejee y vocifere. Que llegó usted primero, que es que está todo el mundo ciego, que qué pasa, etc. Ofrezca salir a la calle a dirimirlo.

6- No tenga reparo en peerse si le viniese en gana. Eructe y desgrane con todo lujo de meticulosos y repugnantes detalles cuál es su situación gástrica e intestinal a causa de la diaria ingesta de chile jalapeño como único ingrediente del desayuno. Especifique cómo obra de cuerpo y de menores.

7- Estudie la posición de las manos de Julio Iglesias en sus primeras actuaciones e imítelo. Contorsiónese lo que haga falta hasta lograrlo.

8- Imposte la voz imitando a las más chirriantes presentadoras de televisión. Haga pausas inexplicables calcando a los más redichos presentadores de televisión. Grite, ruja y brame aunque no haga falta. Hable sin parar, dé la brasa, la paliza, sea un pelma. Ni escuche al entrevistador, ni lo mire a la cara.

9- Nunca llegue a la hora convenida, no se vayan a pensar que es usted persona formal y cumplidora. Llegue muy tarde o muy temprano. En este último caso tamborilee su reloj de muñeca al comenzar hasta que el de Recursos se dé por reprobado.

10- No pregunte al final si ha ido bien la charla, sino cuándo coño empieza a trabajar, de qué (escaso) horario dispone para hacerlo y que cuándo y cuántas son las vacaciones.

11- Pregúntele al entrevistador dónde nació y/o creció y deje caer despacio en el aire unos tan enigmáticos como inquietantes "Así que era usted...", "¡Ajajá! Hace años que sabía yo que tarde o temprano...".

12- Si le ofrecen té o café, pida con desparpajo un vodka triple y comente que no bebe otra cosa a partir de las 9 de la mañana. Se aconseja haberse rociado antes las ropas con el citado aguardiente.

13- Sude copiosamente mientras comenta el frío que hace en la estancia. Contradígase a tope.

14- Vaya en pelota picada. También aconsejo ir cubierto con pieles neandertales como ayuda para la primera parte del punto 13.

15- Si no le han echado ya de la habitación, ha pillado usted la empresa chollo del siglo.

(Fin del aviso) En una sociedad justa y no demente, el trabajo ha de ser un derecho y no un acto de mendicidad. Y el cara a cara con quien entreviste, un ejercicio de franqueza y no un exigido servilismo.

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