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Opinión | Para Cambiar

¿Usted qué haría?

Los aranceles de Trump

No voy a entrar a comentar las bravuconadas de Trump como los asuntos del canal de Panamá, Groenlandia, convertir a Gaza en la Riviera y algunas otras similares que, hay que dejar claro, que no se trata de cruce de cables, ni ocurrencias improvisadas por el presidente, ni echar la lengua a pacer, sino que obedece a estrategias políticas diseñadas y planificadas por su think tank, la Fundación Heritage. Este laboratorio de ideas ultraconservador fue fundado en Washington en 1973 y cada nueva amenaza de Trump forma parte de un plan diseñado y milimetrado conocido como Proyecto 2025 con el fin de atemorizar y amedrentar como herramienta para obtener ventaja inicial en las negociaciones, aunque después, a la hora de la verdad, acaba bajando el pistón de las exigencias.

En lo que si voy a entrar es en la cuestión de los aranceles que pretende imponer a las mercancías importadas procedentes de todo el mundo.

Miren ustedes, Estados Unidos tiene un déficit comercial anual (ya saben, la diferencia entre exportaciones e importaciones) de 1,2 billones de dólares, así que parece lógico que exija a los países con los que comercia en gran volumen y le causan esa avería –sobre todo, China, Europa, Japón, Corea y México– que, ya que les venden sus productos, también les compren los suyos y, si se niegan o remolonean, entonces les gravará con aranceles recíprocos. La idea es tan básica y antigua como el propio proteccionismo.

Por ejemplo, con Europa, el déficit ha alcanzado los 250 mil millones de euros en 2024 (antes incluso era muy superior) en el que, el mayor protagonismo lo tienen los productos alemanes, sin embargo, la UE en vez de comprar el gas y el petróleo a USA, se lo compraban a Rusia, hasta que se produjo la invasión de Ucrania. Pues, la verdad es que esa falta de correspondencia, a los gringos no les parece lógica. Como tampoco lo es que los coches europeos en América tengan un arancel del 2% y para los coches americanos que se venden en Europa sea del 10%.

En fin, veremos en que acaba la cosa, pero seguramente pondrán algún freno a la hemorragia, porque, hasta cierto punto, es razonable que Trump proteste y amenace con el fin de reducir el enorme déficit comercial, aunque, como dije, no deja de ser una herramienta de negociación. Habría que llevar a cabo un ejercicio de empatía y preguntarse: en este caso, si yo fuera él, ¿que haría?

Hablando de otra cosa, me ha llamado la atención el nombramiento de Pere Soler como nuevo miembro del Consejo de la CNMC. Este sujeto, destacado independentista y militante de Junts, procedente del ala mas dura de Convergencia, era director de los Mossos d Esquadra cuando se produjo el referéndum ilegal independentista el 1 de octubre de 2017. Fue acusado de rebelión y es famosa su frase «espero que nos vayamos ya, porque me dais pena todos los españoles».

Bueno, pues como decía, este personaje, ha sido nombrado –por aquello del do ut des de Sánchez a Puigdemont para mantenerse en el Gobierno– consejero de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, hasta 2030 y con un sueldo superior a 125.000 euros anuales. La verdad que ha resultado hasta divertido ver a este renegado prometer lealtad al Rey y acatar y hacer guardar la Constitución Española. No sé si alguien le habrá preguntado porqué ahora abraza la carta magna española cuando antes apostataba de ella, pero estoy seguro que habría contestado algo parecido a: «ascolti, la pasta es la pasta». n

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