Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Una autoridad mundial en el campo de la combustión: el homenaje de Juan Luis Vázquez a Amable Liñán

Amable Liñán.

Amable Liñán. / LNE / NACHO OREJAS

Con gran pena doy cuenta del fallecimiento el pasado día 8 de noviembre de un gran hombre, gloria de nuestra ciencia, premiado en Asturias, que fue un estimadísimo colega en la vida académica de Madrid.

Amable Liñán, nacido en 1934 en un pueblo de la comarca de La Cabrera en León, cambió muchas cosas en España, lo que le ha convertido en un científico de referencia y un ejemplo a seguir. Empecemos citando unos comienzos en los lejanos años sesenta que sonarán como pauta para las jóvenes generaciones. En efecto, tras una estancia en 1962-63 en Caltech (California Institute of Technology), donde obtuvo el título de Aeronautical Engineer, leyó su tesis doctoral en 1963 sobre "la estructura de las llamas difusivas laminares", preludio de su larga carrera. Su estancia en Caltech fue crucial, pues coincidió con el auge del método de desarrollos asintóticos, que él aplicó al estudio de la combustión, convirtiéndose en una autoridad mundial en la materia.

Amable fue catedrático de Mecánica de Fluidos en la E. T. S. de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid (desde 1666). Además, fue profesor en las universidades de California en San Diego, Míchigan, Princeton, Stanford y Yale en los Estados Unidos, en la París VI y en la de Marsella en Francia, así como en la UNAM de México, entre otras. En el plano más aplicado colaboró con el INTA, con la NASA y con la Agencia Espacial Europea. Es miembro de la Real Academia de Ciencias de España (1989), de la Real Academia de Ingeniería de España y Doctor Honoris Causa por diversas universidades, como la Universidad Carlos III de Madrid y otras.

Amable realizó en su larga carrera una feliz síntesis de la ingeniería con las matemáticas. Sus trabajos de aplicación de las matemáticas a los problemas de la combustión han sido pioneros internacionalmente.

Se le consideraba el máximo teórico mundial en la combustión, tras el fallecimiento de Yákov Zeldóvich, gran figura de la escuela físico-matemática soviética, que tanta influencia tuvo en España a través de su discípulo, el entrañable Grisha Barenblatt. En 1994, Amable recibió la medalla de oro Zeldóvich del Instituto Internacional de la Combustión. Por otra parte, el libro con su estrecho colaborador en la Universidad de California en San Diego Forman Williams, publicado en 1993, es hoy en día una referencia clásica.

Consagrado en nuestro país como figura de la ciencia, recibió diversos premios y distinciones. En 1993 fue galardonado en Oviedo con el premio "Príncipe de Asturias" de Investigación Científica y Técnica. Ese mismo año, tuve el honor de organizar junto con Ildefonso Díaz, Miguel A. Herrero y la gran autoridad de Amable, el Congreso Mundial de Fronteras Libres (International Congress on Free Boundary problems: theory and applications) con más de 250 expertos de todo el mundo reunidos en Toledo. En 2007, Amable recibió el Premio de Investigación "Miguel Catalán" de la Comunidad de Madrid.

Con su reputación internacional, ganada ya en los años setenta, con su bondad y su notable entusiasmo y capacidad de comunicación, Amable convenció a los jóvenes matemáticos e ingenieros de Madrid en los años de la transición democrática de que los problemas del vuelo y la combustión debían ser estudiados por ambos gremios conjuntamente en aquellos nuevos tiempos. Pronto la "teoría matemática de los fluidos" fue abriéndose camino en casi todas las universidades del país y goza actualmente de fama internacional, con jóvenes expertos matemáticos que son escuchados en los congresos más prestigiosos. Sin duda, el extraordinario avance de los métodos computacionales añadió nuevos vuelos a la antigua combinación de teoría y experimentos.

Se nos va pues un gran hombre que, a sus 90 años, mostraba aún su viveza y entusiasmo, como pudimos ver hace unas semanas en varios actos de homenaje. Amable es referente mundial del vuelo y la combustión y orgullo de León, de España y del mundo. Que la tierra le sea leve y la patria siempre le recuerde como lo que fue: un gran sabio, un hijo de pueblo, un compañero entusiasta y bueno.

Juan Luis Vázquez es profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, miembro de la Real Academia de Ciencias de España y doctor honoris causa por la Universidad de Oviedo

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents