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Edadismo

El reto demográfico

Escribía María Moliner, tras concluir su Diccionario de Uso Español, que la lengua viva estaba en los periódicos, y hasta García Márquez lo valoró mejor que el de la RAE. Como quiera que sea, DUE o RAE, el etarismo o edadismo es clasificar por edades, muy poco aconsejable cuando se utiliza como sesgo político, económico y en deriva social. En otro tiempo de beneficencias ser mayor, viejo o anciano era sinónimo de pobreza, de solemnidad casi siempre, dando amparo a través de los asilos.

Para no perderse, es la propia OMS que define edadismo como "estereotipo, prejuicio y discriminación respecto a los demás por razón de edad". Hubo un tiempo que éramos el triple de guajes que ancianos. En 2024, según el INE, Asturias tiene por cada cien guajes doscientos cincuenta sexagenarios y demás, alguien no hizo bien los deberes.

El edadismo, en términos de captación de votos juega un papel absolutamente determinante, de ahí que se plantee el voto a partir de los 16 años, el caso es ganar (pero) si mantienes el equivalente al IPC en subir las pensiones te obligas a crear empleo y subir salarios al IPC, de lo contrario incentivas el edadismo y la discriminación.

Uno de las primeras acepciones de edadismo se recoge a principios del siglo XX. En España exoneraba de cumplir el servicio militar a los quintos con padre a cargo sexagenario. Si hoy se es padre a los cuarenta, muchos quintos librarían.

Del edadismo viene el sintagma adjetivado "Fallece un septuagenario", que nadie escribe "Un cincuentón provoca un accidente", como tampoco "Los dos tercios de parados en Asturias son cuarentones".

Se puede ser "anciano" con cincuenta años siendo dependiente cuando se solicita ingreso en un geriátrico, así recogido en la "Ley de Asistencia y Protección al Anciano", texto consolidado en 2014, en el caso del Principado.

Incentivan los gestores la confrontación por edadismo cuando la política no prevé el envejecimiento de su población e improvisa un ajuste demográfico a la trágala, tal cual. Como no hay forma de ensanchar la base piramidal maquillan el PIB y crecimiento económico (adulterado) en solución demográfica de "gestación subrogada": pese al 1,12 por ciento de fecundidad en España (0,94 en Asturias) nos aferramos al parto de la abuela, es decir, aumentar la población sin que las matronas actúen. Algo no va bien.

Necesitamos un revisionismo a ultranza, no de la lucha de clases, de las edades y por supuesto que la economía sigue siendo la madre de todas las ciencias. Y lo que nos faltaba, que el Estado se comporte como una madre, y debe preocuparnos –sin muros ni lamentaciones marxistas o populistas– sino como sujetos de evolución, revisando los estadios (desarrollo) como personas, desde que nacemos hasta el envejecimiento sin que nos enfrenten inventando rivalidades como juventud versus vejez, así no "madre".

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