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Con Ortiz y contra Ayuso

La prensa escrita progubernamental ha tenido esta semana dos encargos fundamentales: proclamar la inocencia del Fiscal general y atacar a la bruja de Ayuso. Iniciaron la campaña defensiva con la entrevista al presidente para que proclamara sin recato, que el fiscal es inocente porque lo dice él, porque lo ha visto él en el juicio –en Brasil estaba el hombre– y sanseacabó. Lo cual nos hace inferir que, si el Supremo, al fin, condena a García Ortiz, él lo indultará, si el Constitucional antes no corrige la sentencia, visto lo visto en los ERES.

Los cronistas de la cosa después se han esmerado en poner en solfa a la UCO e insistir sobre la falta de pruebas, aunque alguno menos vendido no ha tenido más remedio que reírse de la cursilada final: "La verdad no se filtra, la verdad se defiende", que, como alegato tan cercano a una frase de taza, como diría el tronchante veterinario de la estupenda serie Animal, a una le parece cutre de lo cutre. Para terminar, esta semana nos obsequiaron con la opinión de eminentes juristas que por mayoría determinaron, con algún matiz por lo menos, la inocencia absoluta del acusado. Al menos estos eran expertos, no como Sánchez, pero si esto no es presionar sin límite alguno al tribunal antes de emitir la sentencia, júzguelo usted con su buen criterio, amigo lector.

La segunda actividad que ha absorbido a la prensa izquierdista a la vez que se exculpaba al ilustre togado ha sido atacar a Ayuso, hasta por cogerse una gastroenteritis, en la estrategia de hacerle un juicio paralelo por tener un novio defraudador. Claro que la desinhibida política ayuda todo lo que puede a que la izquierda la crucifique. Y ahí la tienen negándose a dar la lista de médicos objetores al aborto. Y les confieso que eso no lo entiendo. Si una fuera médico, se opondría con todas sus fuerzas a matar críos en el vientre de sus madres. Y querría que se supiera. A todos los efectos. Que eso, defender la vida, no tiene nada que ver con ir contra los derechos de la mujer. Y, por mucho que repitan esa mentira, nunca será verdad.

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