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¿Es posible conciliar lo común con lo singular?

El debate de este lunes en el Consejo de Política Fiscal y Financiera fue un diálogo de sordos. La vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ofreció a las comunidades autónomas un techo de déficit del 0,1% del PIB para el período 2026-2028. Las comunidades del PP no le agradecieron el gesto. Sánchez ha situado la financiación en el epicentro del próximo ciclo electoral y la propuesta de la minisrra llega después de que el presidente dijera que las autonomías del PP desviaban a la corrupción la lluvia de millones que ponía el Gobierno a su disposición para políticas sociales. Tenemos formalmente un sistema autonómico, con trazas federales, pero los partidos lo administran como un campo de batalla de los bloques ideológicos. Tal dinámica permite a Abascal hablar de "chiringuitos" porque si efectivamente una comunidad autónoma del PP no puede aceptar ninguna propuesta del Gobierno aunque vaya a favor de los intereses de su comunidad, entonces la autonomía respecto a la administración del Estado queda anulada por la disciplina de partido y no sirve para nada.

Montero pospuso para enero o febrero la presentación de su propuesta de financiación autonómica que debe encajar con la que ha pactado Illa con Esquerra en Cataluña sin poner en peligro su candidatura a la Junta de Andalucía. Por ahora, el debate se organiza entre lo "singular" que reclama Cataluña y lo "común" que dicen defender las autonomías gobernadas por el PP. Curiosa dialéctica porque el antónimo de singular es plural y el de común, individual. Tras 50 años de democracia hay singularidades interiorizadas, como la insularidad o la dispersión de la población, y otras que siguen siendo tabús como las lenguas o las competencias exclusivas. El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) ha calculado, por ejemplo, que con la filosofía pactada entre Esquerra y PSC, mejoraría la financiación de la Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid y perjudicaría a Extremadura y Castilla y León. Pero claro hilar tan fino no queda bien en tiempos polarizados.

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