Opinión
Cancios
El tesoro etnográfico musical asturiano
Pasé parte de la juventud cantando asturianadas. Aunque no eran muy frecuentes en mi tierra occidental, salvo las vaqueiradas, ese virus musical me lo inocularon mis amigos del área central. Terminábamos siempre nuestras pitanzas de cordero a la estaca cantando "Ecos de la Quintana" o "Axuntábense". O habaneras del tipo "Soy de Verdicio" e infinidad de otros populares temas de la región. Echar unos cantarinos era lo más habitual, en el chigre y hasta debajo de un castañal. Ni a los "repunantes" les molestaba eso, salvo que se desafinara. Algunos se sumaban incluso al espontáneo coro, proponiendo nuevas canciones y los mayores corrigiendo la entonación o la letra. A nadie se le ocurría decir en aquella época, rondando los setenta u ochenta del siglo pasado, qué debía cantarse o cómo hacerlo. Ni mucho menos se insinuaba desde el poder. Los periódicos solían incluir suplementos sobre tonada como aquel promovido por "Tomasín" Vázquez-Prada, o con el paso del tiempo dignos certámenes como el organizado por Carlos Jeannot. Pero no tengo claro que esas loables iniciativas influyeran demasiado en el impulso cantarín de aquella sociedad y desde luego de nuestra generación, ni tampoco la proliferación posterior de grupos folk que se sirvieron de ese patrimonio colectivo más bien para explorar fines de naturaleza política.
Como ese hechizo sonoro me ha perseguido hasta hoy, un buen día me dio por transmitirlo a mis hijos. Me llevaba a los viajes casetes o discos compactos con melodías asturianas, que les ponía durante todo el trayecto. Esfuerzo baldío: a las quejas y reiteradas peticiones de apagar el reproductor seguía de inmediato la colocación de auriculares que les facilitaban la desconexión de aquel tormento. También lo intenté luego poniéndome a tararear a los postres de las celebraciones familiares, con idéntico resultado. Reconozco mi fracaso a la hora de infundirles esa formidable herencia cultural, que yo recibí de mis amigos y estos a su vez de sus viejos, porque ha de saberse que la tradición oral es la que ha permitido que toda esa inconmensurable riqueza haya llegado hasta aquí.
Que ahora se insista desde las terminales mediáticas de los que mandan en ponernos a bailar y cantar asturianadas no sé yo si tendrá el mismo éxito que mis inocentes intenciones. Si cuando uno sintoniza la televisión gallega suele ver sobre todo orquestas de prao, aquí somos más de bandas de gaitas. Y no percibo sin embargo excesivo rebrote juvenil de lo folclórico, lo que me confirman además los que entienden. El empuje comercial que está detrás de la música ligera actual, que ha ido degenerando desde lo armónico hasta el más puro ruido, no parece dejar mucho espacio a las manifestaciones musicales autóctonas, para nuestra desgracia.
Contribuye poco a este estado de cosas la insistencia en convertir a estos elementos tradicionales en componentes de un imaginario ideológico determinado, ligado a lo identitario. Como al final de la canal vénse les truches, el resultado de esas maniobras acostumbra a generar un efecto contrario al perseguido, alejando de lo tradicional a gentes que bien podrían disfrutar de esa colosal fortuna inmaterial si no fuera objeto de apropiación indebida al servicio de concretas intencionalidades políticas.
No se me ocurre cómo podemos recuperar ese enorme capital que se pierde, pero desde luego no parece que la solución pase por publicitarlo hasta en la sopa y menos con voluntad interesada en cualquier sentido. La libertad con que cantábamos de guajes bajo la cerezal debiera seguir imperando, y tal vez ese espíritu puro y libre, y nunca los altavoces públicos teledirigidos, contribuyan a recobrar ese magnífico tesoro etnográfico en riesgo.
Suscríbete para seguir leyendo
- El gran supermercado que abrirá sus puertas en Asturias después del puente de la Constitución: una promoción especial, un vale de cinco euros por cada diez euros de compra del 9 al 13 de diciembre
- Vuelve a Asturias la gran tienda outlet de marcas Cortefiel, Pedro del Hierro, Women’secret, Levi’s o Jack and Jones, entre otras
- Un telesilla averiado, problemas con la telecabina y cañones de nieve que no funcionan: 'Cabreo y desesperación' ante el accidentado inicio de temporada en Pajares
- La nueva gran plaza de 2.000 metros cuadrados que está a punto de inaugurarse en el centro de Oviedo
- El éxito de un mercadillo navideño en una localidad muy alejada del centro de Asturias que tiene lista de espera: 'Empezamos con 50 puestos y este año tuvimos que cerrar en 100
- Colas en Decathlon para hacerse con la nueva bicicleta de montaña eléctrica que tiene una rebaja de 400 euros por tiempo limitado
- Los restaurantes asturianos, a rebosar de reservas hasta enero, detectan un cambio en las costumbres: 'Ahora arrasan las comidas en vez de las cenas
- Gijón utilizará una tecnología puntera suiza para recuperar la piscina de la Laboral (que antes de nada será sometida a una profunda limpieza)
