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Siendo la Guerra Civil un tiempo terrible, con horrendos crímenes de uno y otro bando al calor del odio y la venganza desatados, fue distinta la posguerra, que empieza ya en las zonas ocupadas al avanzar la "cruzada". Distinta y todavía peor: ya no en caliente, sino en frío y a través de supuestos tribunales de justicia, el nuevo régimen fue liquidando con afán expiativo a decenas de miles de españoles (militares incluidos) cuyo único delito era haberse resistido a los rebeldes. De hecho una mayoría de condenas fue por "rebelión militar" de quienes no se rebelaron sino que se opusieron a la rebelión. Un caso terrible de "justicia al revés", vestido de leyes y tribunales, como denunciaría, ya de mayor, el "cuñadísimo" de Franco y ministro suyo en los tiempos duros Ramón Serrano Suñer. La propaganda de acompañamiento de aquel burdo engaño ayudó dócilmente a construir otra verdad.

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