Opinión
La violencia más antigua
Argumentos contra la prostitución como sistema de explotación y abuso, que trata a las víctimas como mercancía
Ana Rodríguez García es letrada del Consejo Consultivo del Principado de Asturias
Ajena al relato bíblico sobre el primer acto de violencia, pero no a que nadie pierde el tiempo justificando a Caín y sus motivaciones, pretendo destacar que no es común que en una conversación casual alguien reconozca su sadismo, egoísmo y absoluta dejadez en el terreno de la moral.
Lo común es defender nuestras acciones e intenciones como inherentemente buenas. Cuando no es posible, acudimos al argumento de la naturaleza humana, de manera que justificamos nuestra falta de virtud apelando a la ausencia de rectitud ajena. Esto nos permite disculpar nuestra abulia ética. La bondad y la generosidad, como la lectura, son algo bueno, pero la vida nos empuja en sentido contrario. Lo fácil nos arrastra y así acabamos en el sofá en un maratón televisivo de fin de semana mientras seguimos defendiendo las virtudes de la lectura.
Por encontrarnos de aniversario, permítanme reconocer que doy gracias, a pesar de lo insinuado, por la existencia de ciertas plataformas dada la insistencia de la televisión pública en hacer campaña regalándonos en un fin de semana la vida, falseada y por capítulos, primero de Alfonso XII, para ver a dónde iba y por qué tan triste y, después, de Isabel de Baviera, tan alegre. Cine del franquismo, y todavía amenazan con una telenovela sobre Victoria Eugenia, para ir pensando en reinas. Mejor tiraban del Nuevo Cine Asturiano del que se habló en el FICX en estos mismos días, que sí es cultura.
En todo caso, consumir televisión como entretenimiento es una cosa. Consumir personas, otra. ¿Qué excusa llega a permitir la justificación colectiva de la esclavitud y la tortura? ¿Del abuso, del calvario? El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Las mujeres sufren violencia y coacción en su entorno más cercano y esta es criticada en el espacio público, incluso, por quienes de hecho la perpetran a puerta cerrada. Pero existe un tipo de violencia estructural disfrazada de que sus ejecutores se jactan en ciertos ambientes: la prostitución.
La prostitución es un sistema de violencia, explotación y abuso, que trata a las víctimas como mercancía, y por extensión a todas las mujeres, atacando su condición de ser humano, y causando un daño irreparable en su salud mental y física, cuando no la muerte. La tolerancia con la prostitución es una forma de sustentar graves violaciones de derechos humanos, más allá de la violencia sexual intrínseca, y de perpetuar la discriminación y explotación de todas las mujeres y niñas.
Hoy, además, nos encontramos con la generalización de la violencia sexual a través de la pornografía, cuyo acceso y visionado habitual se inicia entre los 8 y los 11 años a través de dispositivos móviles. La normalización de la violencia y la humillación como parte de la experiencia sexual está generando severos daños. ¿Deberíamos actuar cuando conocemos que la imitación de lo mostrado por el porno entre jóvenes hace que muchas chicas usan cremas anestésicas para mitigar el dolor que se les causa? Si así están las cosas, ¿qué nivel de violencia y malos tratos se da en el ámbito de la prostitución?
Defender la prostitución es amparar la violación de derechos humanos y el mantenimiento de un mundo asimétrico en el que los hombres tienen mujeres a su disposición porque las mujeres no valen nada. Pocos puteros lo hacen, pues son verdugos en privado y, a lo sumo, defenderán que sus víctimas concretas eran o parecían libres. Por su parte, las tontas útiles que desde publicaciones y seminarios académicos se centran en la supuesta libertad de otras, en un momento histórico en que la idea misma de libertad parece estar rodando no sabemos si en dirección a 1933, deben hacer uso de elaborados artificios, favorecidas por el espacio que a ellas les da de comer en condiciones en que su humanidad sí se preserva por el conjunto de la sociedad.
La humanidad de las mujeres no será tal hasta que acabemos con la prostitución, una forma brutal de violencia contra las mujeres y las niñas. Mediado el siglo XXI no podemos seguir negando la realidad: reconocemos los locales, conocemos la situación de las mujeres allí retenidas, comprendemos los datos.
Reconozcamos el sadismo social que permitimos y dejemos de tolerarlo. Si no está en nuestras manos, ¿en las de quién está? La prostitución, como el resto del crimen organizado, se sustenta en la demanda. Si usted es putero, es un criminal que sustenta el crimen organizado, la trata, la violencia sexual, la explotación sexual y el dolor de otros seres humanos, que están estabulados para su uso por usted y sus iguales. Deje de actuar así.
Suscríbete para seguir leyendo
- Esta es la fecha en la que abrirá el gran supermercado que inaugurará el área empresarial de Santa Ana en El Entrego
- Las razones de la fuerte eclosión de la colonia balear en Asturias: 'Las islas están masificadas, el norte es tranquilidad
- Así son los dos 'modernos' supermercados que han reabierto en Asturias, tras ser reformados de arriba a abajo: secciones de libre servicio, más cajas y etiquetas electrónicas de última generación
- Culturismo natural con músculo mierense: dos bronces mundiales para una historia de esfuerzo y honestidad
- Detienen a Natalio Grueso en un pueblo del sur de Portugal tras más de dos años de fuga
- Las condiciones para adecuar locales como viviendas en Gijón: el Ayuntamiento resume los criterios básicos a cumplir
- Dimite Jorge Fernández-Mier, director general de Urbanismo de Oviedo y cargo de confianza de Canteli
- Fallece un joven motorista de 22 años en Gijón al salirse de la vía en la autovía del Cantábrico
