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UGT y Constitución: una alianza para sostener la democracia

Derechos, democracia y sindicalismo

La Constitución de 1978 representa el mayor pacto civil de nuestra historia reciente: el texto constitucional "de todos y no de medio país contra el otro medio". Nació para garantizar la convivencia, la libertad y la justicia social tras décadas de autoritarismo, y lo hizo mediante un principio que hoy debemos reivindicar con fuerza desde el sindicalismo: el consenso como herramienta para construir democracia.

Autores clave de la Transición, como Gregorio Peces-Barba, recuerdan que la Constitución supuso establecer "unas reglas de juego válidas para todos" que hicieran posible la paz, la libertad y la alternancia política, superando la España dividida del pasado. Ese espíritu de pacto y las instituciones nacidas de él no son patrimonio de ningún partido, sino del conjunto de la ciudadanía. Por eso los sindicatos tenemos la responsabilidad histórica de defenderlos. La Constitución como garantía de derechos laborales y sociales pues en el artículo 1.1 define a España como un "Estado social y democrático de Derecho" basado en la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Estos valores no son retóricos: constituyen el marco que hace posible el sindicalismo libre, la negociación colectiva, el derecho de huelga y la participación de los trabajadores en la vida económica, social y política.

El constitucionalismo social incorporó derechos económicos y sociales como elementos esenciales de la dignidad humana y de la justicia distributiva. Sin ellos, la democracia sería sólo formal, pero no material. Por eso defender la Constitución implica defender el trabajo digno, el empleo estable, la seguridad y salud laboral, los servicios públicos y la igualdad real entre mujeres y hombres. Y esa defensa la encarnan cada día las organizaciones sindicales.

Desarrollaron el concepto de patriotismo constitucional, entendido como una adhesión racional y no identitaria a los valores democráticos que permiten la convivencia en sociedades plurales. Es "la razón de ser de la vida en común" frente a los localismos excluyentes o a la polarización que destruye consensos básicos. Ese patriotismo es profundamente compatible con la acción sindical: defender las instituciones democráticas, garantizar que el poder político esté al servicio del bien común y evitar que los derechos sociales retrocedan. Honrar la Constitución significa evitar desviaciones que desvirtúan su espíritu social, denunciando tanto la privatización descontrolada como los ataques a los servicios públicos o al Estado laico. La Democracia que se cuida desde abajo: el papel de los sindicatos. La democracia no se conserva sola: requiere vigilancia, participación y organización. La Constitución sólo adquiere sentido pleno cuando se convierte en una "norma de convivencia viva", defendida por la ciudadanía y las instituciones que la sostienen. Los sindicatos son una de esas instituciones esenciales. Representan a millones de personas, mantienen un diálogo social permanente, equilibran las relaciones entre capital y trabajo y actúan como contrapeso democrático frente a abusos de poder. Su acción diaria –en los centros de trabajo, en la negociación colectiva, en los servicios públicos y en la calle– garantiza que los derechos constitucionales no queden en papel mojado. Por eso la Constitución, democracia y sindicalismo tienen un futuro compartido. En un contexto en el que algunos discursos cuestionan el "régimen del 78" desde posiciones extremas, conviene recordar que la Constitución fue "una gigantesca conquista para la izquierda y para la clase trabajadora". Fue la llave que abrió la puerta a las libertades sindicales, al pluralismo político y a la igualdad ante la ley. Hoy, cuando la desinformación, la desigualdad y la polarización amenazan nuestras instituciones, el sindicalismo tiene una misión irrenunciable: defender la Constitución como herramienta de justicia social y como marco de una democracia sólida, inclusiva y basada en derechos.

Desde la UGT de Asturias tenemos claro que fortalecer la Constitución es fortalecer a la clase trabajadora. Y fortalecer a la clase trabajadora es fortalecer la democracia.

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