Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Feliz más allá

Espero que estés con tus amigos los patos. Nadan, vuelan, cagan donde quieren y encima la gente los alimenta, dijiste una vez. No lo estoy grabando, Jorge, ni estoy revisando las notas. Pero lo recuerdo bien. Son tus palabras. Como aquella noche en la plaza de toros de Buenavista. "Quiero dedicar esta canción a estos tipos que están agonizando aquí al lado", gritaste señalando a las habitaciones del hospital. "¡Feliz más allá". Y tocasteis, no sé... Cualquier canción de "Ilegales" es una celebración de la vida en un grado extremo. Tan extremo que me vuelve loco saber que te has marchado para siempre.

Feliz más allá

Feliz más allá / LNE

No quiero tirar de tus versos para intentar esbozar una despedida con el honor que estas palabras sean capaces de componer, pero tengo que confesar que lo hiciste muy bien poniéndote de lado en esta última embestida. Nos dejaste a deber un concierto de San Mateo, es verdad, pero fue tan bueno el de hace tres años… Llegaron los bises y os marcasteis el primero de "Ilegales" de cabo a rabo. Tenías 67 años y eras el Rock. Eres el Rock.

En marzo, durante la promo de "Joven y arrogante", dijiste que eso de cumplir los setenta, como cumpliste el 1 de mayo, bueno… Te pusiste de pie, te sacudiste todo lo largo que eras, erguido y orgulloso y soltaste: "No está mal, eh. Soy el mejor de mi generación. Todo el mundo lo dice". Y esa es la imagen que nos has dejado. Tu coquetería, tu leyenda, tu orgullo, tu verdad, qué sé yo, te ha prohibido enseñarnos cualquier debilidad. Vale.

También voy a echar en falta una grabación equivalente a las "American Recording Sessions" de Johnny Cash con Rick Rubin. Desnudo y en crudo. Te lo dije un día. Tienes que irte al Puerto a grabar con Paco Loco. Pero tú, ni caso. "Pero si a Paco le enseñé yo a tocar la guitarra". Vale, Jorge. Desde que se fue Pedro Bastarrica no había quién te atara en corto.

Pero no voy a empezar ahora con lo de la persona y el personaje. El que quiera viajar al interior de Jorge Martínez que se ponga "Princesa equivocada", "La chica del club de golf", "Yo soy quien espía los juegos de los niños". Eso es amor –quien lo escuchó lo sabe– y forma parte del canon de las mejores canciones de la música popular en español. Con el Norte, la revuelta en Mongolia, Varsovia… Mira que nos dejas material como para no andarte llorando y lamentando. Cantemos una canción obscena y levantemos una estatua tuya en el parque por suscripción popular donde caguen los pájaros, con perdón –dije que no lo haría– de glosar tus canciones. La buena noticia, Jorge, es que si la cosa no se tuerce, este año que viene España no irá a Eurovisión. Ahora mismo no se me ocurre mejor homenaje. Cualquier día de estos iré al parque a darte de comer. ¡Vamos!

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents