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El PSOE, un Titanic sin libro de instrucciones

Sánchez, con el traje de hormigón en la campaña extremeña

El presidente del Gobierno afronta la campaña electoral de las autonómicas extremeñas con el traje de hormigón armado. “Merece la pena gobernar”, dijo en un mitin en Cáceres. Vacunado contra la partitura de las maniobras orquestales en la oscuridad del hermanísimo, exento de la desvergüenza de presentar como cabeza de cartel a un imputado, Sánchez ha ingresado en la ensoñación calculada: la del optimismo resistente a los embates de la realidad. Acosado por las imputaciones de sus cercanos, los registros de la UCO, detenciones varias y un rosario de denuncias por presunto acoso sexual en su partido, Sánchez se presenta en Extremadura con un mensaje tranquilizador para su conciencia: todo eso no va conmigo. Aunque los contratiempos se le acumulen sin necesidad de salir a buscarlos.

Dice el líder plenipotenciario que en su partido la corrupción se “extirpa de cuajo”. Debe de tratarse de una cirugía lenta para tapar una úlcera sangrante, porque la herida no deja de supurar. Y añade que todos los avances de las mujeres han venido “de la mano del PSOE”, aunque algunas militantes empiecen a pensar que esa mano aprieta más de la cuenta donde no debiera.

“Gobernar es afrontar problemas y dar soluciones”, insiste Sánchez en el mitin extremeño, con la cara dura de las grandes ocasiones. Lo que no aclaró es si los problemas hay que provocarlos primero para que la frase cobre sentido. El caso es que el PSOE se hunde sin remedio como el Titanic y el capitán no encuentra el libro de instrucciones para salvar la catástrofe.

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