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Zapatero, el lobista

El expresidente y los líos de la aerolínea Plus Ultra

A Pedro Sánchez le crecen los enanos y los cervatillos se le vuelven demonios de Tasmania, como si fueran amorosos grenlims pasados bajo un chorro de agua. El Bambi en cuestión es José Luis Rodríguez Zapatero, al que algunos analistas sitúan en el epicentro de ciertas tramas escabrosas.

El expresidente reciclado en lobista se asoma a los centros de poder con un susurro. Se trata de un fantasma amable en apariencia, pero con demasiadas huellas en alfombras sensibles. La sombra ya estaba ahí durante el rescate de Plus Ultra, aquel prodigio de alquimia que convirtió 53 millones de euros de dinero público en oxígeno para una aerolínea vinculada al régimen venezolano. José Luis Ábalos —hoy huésped del sistema penitenciario— no tuvo reparos en señalar a Zapatero como el hombre que empujó la operación.

Desde entonces, el patrón se repite. Venezuela, Marruecos, China. Tres escenarios estratégicos donde la diplomacia española parece moverse con una delicadeza sospechosamente alineada con los intereses defendidos por Zapatero en sus giras internacionales, siempre envueltas en un lenguaje de “diálogo” que suele beneficiar más a los regímenes interlocutores que a los principios democráticos que dice defender.

Zapatero ya no gobierna, pero influye. Sánchez preside, pero convive con un legado que no es solo ideológico, sino operativo. Y mientras la sombra crece, la pregunta no es si Zapatero mueve los hilos del guiñol, sino cuántos movimientos del Gobierno se explican mejor cuando se observa quién está tras el telón.

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