Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Listas de espera: engaño con ánimo de lucro

El modelo Alcira de diseño hacia la privatización de los hospitales de salud pública iniciado en 1999 tuvo a Esperanza Aguirre como ideóloga con la tutela del PP. Este hecho, creó un profundo rechazo de las organizaciones médicas y sindicales al considerar que menoscababa la sanidad pública. El modelo sujeto a acciones reguladoras no terminó de cuajar porque los beneficios empresariales no cuadraban. Así que idearon triquiñuelas, apaños y atajos tramposos para eliminar anticuerpos tóxicos que socavaban beneficios.

Bajo la etapa del ministro de sanidad del PP Beccaría varias comunidades autonómicas conservadoras vieron en el modelo Alcira –indisimuladamente– la gestión privada de la sanidad pública como manual de negocio fácil al abrírseles la vía mercantil de cambiar el derecho a la salud gratuita y universal por la exclusiva del negocio.

En esa línea, Isabel Díaz Ayuso ha venido favoreciendo al Hospital de Torrejón con unos 80 millones de euros de fondos públicos sin importarle que la empresa Ribera Salud orientase la gestión hacia parámetros exclusivos de rentabilidad económica en perjuicio de la salud de las personas. En el uso de esa mala praxis, se han precarizado derechos a la salud del paciente a base de reducir costes –reutilizando material sanitario de un solo uso– ordenar el aumento de las listas de espera, pero, protegiendo el favoritismo hacia pacientes con recursos elevados, además de rechazar operaciones que no fueran rentables. Dicho claramente, el modelo Aguirre y Ayuso fomenta el negocio de la sanidad privada financiada con fondos públicos y, como se ha acreditado, provoca deliberadamente el colapso en las listas de espera de la sanidad pública con el fin de llevar al paciente al enfado e indignación por el tiempo de espera acumulado.

Esta acción desestabilizadora de los centros médicos privados diseñada a base de campañas de propaganda multirreincidente contra las listas de espera en la sanidad pública no deja de ser una patraña de opinión amplificada, influyente e interesada con tendencia a prostituir lo público, a desequilibrarnos emocionalmente en caso de cogernos desprevenidos o poco informados y convencernos de que lo privado (Ribera Salud, Quirón Salud, etcétera) son la mejor inversión para nuestros problemas de salud.

Es necesario caminar instruidos, informados y armados contra la intimidación políticosanitaria privativa en base a que el objetivo identitario universal de la sanidad no se extinga en beneficio de los hospitales privados aspirantes al suculento negocio de la gestión pública que desde determinados gobiernos autonómicos –Madrid a la cabeza– promueven. O sea, les ofrecen gestionar y precarizar lo público inyectándoles subvenciones públicas a cargo del contribuyente medio.

Seamos serios, los potenciales usuarios de la sanidad pública sin posibilidad de acudir a la privada no nos dejemos contaminar por mentes que imitan otro estilo de vida superior y que persiguen el colapso sociosanitario público a la gente más necesitada. No caigamos en esa propaganda amenizada desde lo privado, vía seguro, y defendamos lo público, vía universal. Rechacemos estas prácticas y pongamos el acento en lo universal y no en el negocio particular. n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents