Opinión
¿Es la abstención del PSOE el verdadero muro contra el populismo?
Desde que Pedro Sánchez levantó su particular muro contra la ultraderecha y dejó al Partido Popular condenado a depender de Abascal, Vox ha duplicado sus expectativas de voto en España y ha materializado ese crecimiento en la primera oportunidad que ha tenido, en Extremadura. Ese muro no ha funcionado como antídoto al crecimiento de un espacio político conformado por una amalgama de meapilas y puteros, nostálgicos del franquismo, enemigos de lo "progre" –hoy llamado "woke"– y, de manera muy determinante, los damnificados del hundimiento de la clase media, especialmente en las zonas rurales, que buscan el gobierno de eso que Harari llama "los hombres fuertes". Mientras no se determine la naturaleza del fenómeno, no se puede atajar con eficiencia. Tampoco el apaciguamiento del PP está dando resultado pues, aunque no ha cedido frente a Vox en temas fundamentales (violencia machista, europeísmo, recentralización), lo cierto es que el relato de lo que está a la derecha del PSOE cada día rezuma más el aroma de la ultraderecha. Unos y otros deberían abrirse a nuevas fórmulas.
El socialismo extremeño quedó este lunes visiblemente descabezado. Ya lo estaba, pero los resultados de Miguel Ángel Gallardo, que no ha ganado ni en su pueblo, han puesto en evidencia todas las contradicciones que acumula el sanchismo para mantenerse en el poder. Gallardo fue un hombre de Susana Díaz que se pasó a las filas de Sánchez mientras contrataba a su hermano y ambos quedaron unidos para siempre por lazos que poco tienen que ver con la política. Y el personaje que ha logrado que Trump gane en Nueva York, para entendernos, todavía da lecciones a diestra y siniestra. Como le ocurrirá a lo más tardar en un año al resto del partido, el PSOE de Extremadura necesita un tiempo para recomponerse, para tomar las decisiones adecuadas, para renovar un partido que ha gobernado la mayor parte del período autonómico y que debe empezar a actuar, como ha hecho siempre, desde Extremadura y no desde Ferraz. En este contexto, la propuesta de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, formulada en la ejecutiva regional de este lunes debería tomarse muy en serio. Tanto para el PP como para el PSOE mantenerse separados por un muro solo hace que dar alas a los extremos. Y en los extremos, ahora Vox lleva mano, pero mañana la puede volver a llevar Podemos. En la asamblea extremeña, la sensatez tiene una mayoría absoluta de 47 diputados que la abstención del PSOE a la investidura de Guardiola pondría en valor frente a la "minoría" de 11 diputados de Vox. Así el PSOE ganaría tiempo, que es lo que necesita.
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