Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Dinamitar el modelo de ciudad

La ampliación de Parque Principado va más allá de una modificación legal

Carmen Moreno es abogada y miembro del Consejo Asesor de ­Comercio de Asturias

Empieza a ser una música ya escuchada que cada vez que se habla de inversión se pida que las leyes se adapten a lo que sus inversores solicitan, separándose así de lo que constituye la esencia misma de la ley que es regular para el interés general. Y es una música ya escuchada porque así lo llevan haciendo algunos desde hace años con el proyecto de Costco y ahora se repiten formas y argumentario con la solicitud de ampliación de Parque Principado, vistiéndose de adalides del progreso asturiano, como si eso fuera progreso y como si solo fuera posible progresar a base de la ley del más fuerte o el más grande y no porque exista un modelo de desarrollo económico, social y de empleo al que Asturias aspira.

No vamos a engañarnos, la voluntad de estos inversores, sus portavoces y sus cómplices, no es únicamente que la normativa, cualquiera que sea, les favorezca, sino que no exista, que puedan dinamitar a voluntad e interés económico un modelo de urbanismo, de ciudades ,de pueblos y de convivencia que hemos consensuado y que ahora les estorba.

Por cierto, obtener suelo, por ejemplo en Siero, para vivienda pública asequible –el que está en manos de los titulares de Parque de Principado y no está siendo utilizado a otro fin–, puede conseguirse con instrumentos legales perfectamente conocidos, sin necesidad de crear un círculo de favores viciado y populista.

En Asturias y en consonancia con directivas europeas, hemos definido un modelo de ciudades y localidades compactas, donde se puede vivir, convivir, trabajar y tener cercanos servicios públicos y privados de educación, sanidad, cultura, deporte , hostelería y tiendas, muchas tiendas , que acercan productos y servicios, con la máxima calidad y competencia, a los lugares donde vivimos y por donde pasamos. Este modelo implica que el espacio urbano es el lugar de implantación comercial preferente, que evita los desplazamientos para comprar porque se ataca al medio ambiente, a la calidad del aire, se consumen carreteras y se precisa de una inversión en infraestructuras que, podrían destinarse a otros fines.

Así se plasma en la legislación vigente y en el documento de base que servirá para modificar las Directrices de Comercio, que también ha sido consensuado entre Gobierno, representación empresarial, sindicatos y Ayuntamientos, todo ello hace apenas unos meses.

Existen otros modelos de entornos urbanos y comerciales por los que se puede optar, aquellos en los que el suelo es un espacio únicamente para el negocio y la especulación, aquellos en los que puedes incluso destruir –si puedes pagarlo–, aquellos en los que la preferencia de las autoridades públicas es hacia multinacionales que no pagan impuestos en este país y fondos de inversión que compran y vender parques comerciales en la ruleta del mercado global. Es el modelo del liberalismo económico salvaje.

Solo hay que decidir en qué lado de la historia se quiere estar, con los poderosos o con la ciudadanía.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents