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Un modelo cooperativo de investigación e innovación en biomedicina y sanidad

Una reflexión sobre cómo transformar nuestras capacidades científicas y sanitarias en valor social duradero

Faustino Blanco González es director de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria de Asturias (FINBA)

Asturias se encuentra en un momento decisivo. Durante décadas hemos desarrollado capacidades científicas de primer nivel, un sistema sanitario robusto y bien distribuido que ha mostrado fortaleza, un tejido industrial que preserva talento y vocación de futuro. Pero hoy, como señalan todas las experiencias internacionales más avanzadas, el verdadero salto cualitativo no depende únicamente de hacer más ciencia o de incorporar más tecnología de forma aislada. El salto depende de algo más profundo: nuestra capacidad para actuar como un ecosistema cooperativo, donde el conocimiento circula, se comparte y se transforma en valor social.

Un modelo cooperativo de investigación e innovación en biomedicina y sanidad

Un modelo cooperativo de investigación e innovación en biomedicina y sanidad / .

Las regiones pequeñas que lideran la innovación en Europa –Navarra, País Vasco, Escocia, Irlanda...– triunfan porque hacen del tamaño una virtud, impulsando cuatro rasgos clave: coordinación estrecha, agilidad regulatoria, capacidad de alineación estratégica y gobernanza compartida y orientada al impacto.

Ese rasgo común, convertir el tamaño en una ventaja, integrando a todos los actores posibles en una agenda compartida, es determinante. No compiten entre sí; se alinean. No trabajan en silos; cooperan. No esperan a que otros marquen el paso; lo marcan ellas.

Asturias debería replicar ese éxito, avanzar por ese camino. Tenemos los activos diferenciales que otras regiones, más grandes y con más recursos, envidiarían:

–Un sistema público de salud cohesionado y capilar.

–Una comunidad científica altamente cualificada y reconocida.

–Una industria con capacidad de transformación y un ecosistema emergente en biotecnología.

–Y una ciudadanía que sabe valorar profundamente lo público, lo colectivo, la ciencia, el bien común y la equidad.

El reto ya no es acumular capacidades, sino conectarlas. Reforzar los vínculos entre estos activos, salud, ciencia, industria, datos e innovación. Una red que multiplique el impacto de cada inversión y de todo su talento. Una red de espacios híbridos donde conviven investigadores básicos, clínicos, ingenieros y otros perfiles profesiones, que traten de convertir cada avance en un beneficio palpable para las personas y con capacidad para contribuir al desarrollo económico y social de Asturias.

En este contexto, la FINBA y el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) tienen que desarrollar, sin exclusiones, un papel singular: actuando como una institución puente. Uniendo la investigación con la práctica clínica, conectando el sistema sanitario con la Universidad, acercando a la industria a los retos reales del sector salud (pensemos en la tecnología "dual-use" con sectores como el hub de defensa o el aeroespacial), y el compromiso articulador de la gobernanza ética de todo este ecosistema salud, consolidando los datos federados y la innovación responsable.

FINBA/ISPA no aspira a ocupar el centro del ecosistema, sino a ejercer como infraestructura habilitadora que conecta actores y asegura confianza, que cobra ahora más importancia que nunca en ámbitos como la medicina de precisión, los gemelos digitales, la analítica avanzada, las terapias innovadoras o los nuevos modelos organizativos; que solo progresan allí donde existe cooperación abierta. La innovación no surge en una sola institución; surge en las intersecciones posibles.

Hoy podemos decir que Asturias cuenta con oportunidades reales de liderazgo en áreas nuevas como la salud digital, la biomedicina, la inteligencia artificial aplicada y la gestión del dato sanitario. Proyectos como FINBA Data Trust y CUELEBRE o la Unidad de Investigación Clínica Independiente, donde priorizar proyectos nacidos de necesidades clínicas reales e integrar evaluación temprana de impacto y coste-efectividad en esa gran factoría de innovación que es el sistema sanitario, señalan cómo nuestra región puede situarse en la vanguardia europea de los espacios de datos en salud, en la soberanía digital y tecnológica, en línea con las recomendaciones del informe Draghi. Y hacerlo con un sello propio: priorizando la ética, la equidad, la seguridad y el beneficio social.

Pero nada de esto tiene sentido si se convierte en un ejercicio retórico, en un instrumento de intereses particulares. Si no se traduce en valor real para las personas. Debe comprometer una mejor atención sanitaria, decisiones clínicas más precisas, tiempos de espera más cortos, un sistema más eficiente, promover un encuentro entre el conocimiento, la Academia y la industria, donde se creen nuevos empleos de alto valor y empresas que nazcan a partir de nuestro nuevo conocimiento.

Por eso, desde FINBA/ISPA siempre estuvimos empeñados en una idea sencilla pero transformadora: la innovación no es un fin institucional; es una responsabilidad compartida de todo el ecosistema asturiano. Todos somos parte de ella. Todos somos corresponsables de provocar su avance.

Asturias podrá avanzar más rápido que regiones mayores si actúa unida. Si potenciamos nuestra escala humana. Si cultivamos alianzas estables. Si impulsamos proyectos tractores que obliguen a colaborar. Si fortalecemos una gobernanza moderna, transparente y anticipatoria. Si promovemos nuevas alianzas, el "Arco Atlántico BIO" sería una oportunidad adicional y existe buena disposición en los aliados naturales. Y siempre que pongamos en el centro a las personas, como razón última de todo nuestro esfuerzo.

Hoy, más que nunca, necesitamos pasar del "yo" al "nosotros". De las iniciativas aisladas a la estrategia común. De los silos a la cooperación. Y estoy convencido de que Asturias está preparada para hacerlo si se coopera como un rasgo estructural identificable, con iniciativas como FINBA/ISPA y asociados, Universidad de Oviedo, Sespa, Sekuens y sector industrial trabajando en agendas comunes (salud, biotecnología, sostenibilidad, datos).

FINBA/ISPA tiene que seguir trabajando con rigor, tenacidad y visión, y con el compromiso institucional para facilitar la consolidación de un ecosistema que definitivamente coopera, innova y que proyecte a Asturias hacia el futuro que merece.

El momento de decidir no es mañana. Las capacidades ya existen. Lo que falta es consolidar una forma de trabajar cooperativa como política estructural, con compromisos estables, lealtad y reglas claras, y visión de largo plazo.

Y finalizo: si queremos saber si lo estamos haciendo bien, no basta con contar proyectos o publicaciones. El éxito se medirá en impacto real: menos métricas de actividad (número de proyectos) y más métricas de impacto: productos lanzados, empresas creadas, mejoras clínicas, ahorro generado, empleo cualificado.

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