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Brigitte Bardot, en una película, un ensayo y una canción

B.B., detrás de las iniciales de la icónica Brigitte Bardot, que acaba de fallecer a los 91 años en Saint-Tropez, se esconde una figura compleja, descaradamente libre.

Si en las últimas décadas copó los titulares de la prensa gala por sus declaraciones abiertamente racistas, que le valieron seis condenas judiciales, Francia recuerda más allá de la sensual actriz-cantante-modelo a la activista, gran defensora de los derechos de los animales, que tras alcanzar la fama internacional, el éxito, el estatus de mito de la emancipación de la mujer, escogió retirarse de la vida pública en su refugio de la Costa Azul, la Madrague (literalmente la almadraba).

Tres pinceladas en forma de una película, un ensayo y una canción para retratarla.

Si recorremos la mediateca de la Alianza Francesa, encontraremos algunas de las más de 50 películas con las que dejó huella para siempre en la retina del público. Por ejemplo, con la mítica escena del baile de 1956 en "Y Dios creó a la mujer", dirigida por su entonces marido Roger Vadim, en la que la actriz embruja con un endemoniado mambo, una muestra de la sed de libertad del personaje. No en la ficción, sino en la vida real cuando se casan, el director le dice: "Serás el sueño imposible de los hombres casados". Su matrimonio dura cinco años. Muy lejos de ser una mujer objeto, Brigitte Bardot, cuyo nombre de nacimiento significa "diosa del fuego y del renacer", rompe con la moral burguesa de su época, practicando una monogamia sucesiva llegando a casarse cuatro veces.

Hasta al mundo intelectual coetáneo le interesa B.B. La propia Simone de Beauvoir escribe un ensayo sobre ella analizando el fenómeno sociocultural, sobre una mujer que "no pide nada, ni aprobación, ni perdón", lo cual hace temblar los cimientos de la sociedad francesa de entonces. La autora describe cómo "su erotismo es aún más perturbador porque parece involuntario", y esta libertad resulta preocupante. Pero tampoco se deja encerrar en el estatus de icono del feminismo.

De las más de ochenta canciones que interpretó podemos recordar "Moi je joue" ("Yo juego"), alegre éxito musical ye-ye del año 1964 que canta cuando tenía 30 años, en el que entre otras estrofas declama "sin hacer trampa, se lo prometo, gané". Elige precisamente el título de este hit para su autobiografía medio siglo más tarde. Una frescura vital rabiosamente despreocupada que seguirá inspirando a muchas generaciones. Adorada, repudiada, polémica… Brigitte Bardot es parte de la historia de la cultura popular francesa.

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