Opinión
Seremos inconformistas por principio
Cuando el año nuevo nos espera, es hora de acopiar proyectos y buenos deseos. Ese es también el propósito de estas palabras que os dirijo de corazón: ensanchar las puertas a la esperanza.
La esperanza es una fuerza poderosa que siempre se impone al miedo, y en Asturias tenemos muchos motivos para iniciar 2026 con la mochila cargada de ilusiones. Comenzaremos enero con más habitantes que hace un año. Para una comunidad decidida a superar el reto demográfico es una de las mejores noticias posibles. Esas personas que, llegadas de otras partes de España o de otros países, dan una nueva vida a nuestros pueblos merecen que las acojamos con solidaridad, sin ceder un palmo a los discursos de odio. Ellas nos demuestran que el Principado es una tierra fértil de oportunidades.
El mismo aliento nos transmite el mercado laboral. Por primera vez en mucho tiempo, hemos tenido menos de 50.000 parados. La angustia de quienes necesitan un empleo no consiente que nos demos por satisfechos, pero esto demuestra que estamos en el buen camino, al igual que la expectativa, cada día más cercana, de superar las 400.000 personas con trabajo.
Esta Asturias que crece se refleja en el renacer de la industria, en el dinamismo empresarial o en el auge del turismo. Es cierto que algunas decisiones se escapan de nuestras manos. La Comisión Europea debe aplicar ya, cuanto antes, las únicas medidas capaces de despejar el porvenir de la siderurgia. No obstante, también podemos recordar que nuestra presencia en Europa es constante: hemos sabido estar donde había que estar y cuando había que estar para contribuir a que la Unión despierte y reaccione antes de que sea tarde.
También sabremos estar en 2026. Vamos a poner lo mejor de nosotros mismos para consolidar el resurgir de Asturias. Esa es la gran tarea que nos convoca y que pasa, a la fuerza, por robustecer el estado de bienestar. No podemos presumir de buenos datos económicos si al mismo tiempo permitimos que se deterioren la sanidad y los demás servicios públicos, como ocurre en otros lugares. Por eso resulta tan alentador que, por octavo año consecutivo, Asturias entre en enero con un presupuesto en vigor.
Ese proyecto nos permitirá fortalecer el sistema sanitario y cumplir punto por punto el acuerdo para mejorar la educación pública. Son las cuentas que aumentan los recursos para prevenir los incendios forestales, apoyar al campo y proteger nuestro paraíso natural. Es el mismo presupuesto, en fin, que posibilitará un logro inédito: desde la escuela infantil hasta la universidad, todo el itinerario educativo podrá ser gratuito. Como ya ocurre con les escuelines o la tarjeta Conecta, Asturias abre y marca el camino.
Todos estos hitos valdrán poco si no aprovechamos su empuje para cruzar nuevas fronteras. Estamos dispuestos a hacerlo. Junto con el fortalecimiento de los servicios públicos, el derecho a la vivienda continuará siendo una prioridad indiscutible. Digo bien: hablo de un derecho, no de un negocio.
Seremos inconformistas por principio. La mejora histórica de nuestras comunicaciones, del AVE al aeropuerto, nos anima a abordar otros desafíos. Algunos, por simple respeto a la razón y la legalidad, como suprimir el peaje del Huerna. En Asturias hemos trabado una fuerte alianza social que culminará en el único desenlace posible: la eliminación, una aspiración irrenunciable.
Por desgracia, en 2025 también hubo malas noticias y, entre las más dolorosas, los accidentes mineros de Cerredo y Vega de Rengos. Estas palabras quedarían muy pobres si no incluyesen otro compromiso, que asumo personalmente: llegar hasta el final para que se haga justicia.
En estas fechas, siempre extrañamos a quienes están fuera. Precisamente, este mensaje se graba en el Museo de la Emigración, en Colombres. Es una manera de deciros que Asturias nunca os olvida. Allí donde viváis o trabajéis, allí está también vuestra tierra, la misma que os vio marchar y que hoy ofrece las puertas abiertas para el retorno.
Porque esta es la Asturias de la esperanza. La que confía en sus propias fuerzas para asegurar la igualdad, para desterrar sin contemplaciones el machismo; la que está orgullosa de su cultura y sus lenguas. Es la Asturias de los derechos y libertades donde todos tenemos cabida, la Asturias que se reafirma en sus convicciones democráticas, resuelta a preservar la convivencia. La que crece, emprende y gana el futuro, la que en modo alguno se consentirá retroceder para volver al miedo ni al pasado.
Así, lleno de esperanza y cargado de ilusión, os deseo el mejor 2026 posible. Feliz año nuevo.
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