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Piden menos populismo para 2026

La realidad y los buenos propósitos en el nuevo año

Los resultados de las elecciones autonómicas han sido (recientes o menos recientes) concluyentes. Gana la unión de la derecha y la ultraderecha en la mayoría de ellas. La unión o la necesidad de apoyo de una y otra. Mientras, en la izquierda no consiguen acercarse ni para huir de los enemigos de los derechos sociales. De las libertades. Pero, más allá de la política que observamos entre los políticos de los diferentes bandos, el cambio de año parece poner a la mayoría de acuerdo en el futuro de nuestro país.

Aunque sean recientes cosas como las de la Dana sufrida por los valencianos en 2024, el insólito abandono de los resultados de las mamografías de los servicios sanitarios del Gobierno andaluz o las prolongadas protestas de los trabajadores sanitarios en Galicia, donde se da el visto bueno a industrias que destruyen la limpieza natural de su entorno autóctono y sano. O lo último, el desalojo de unos cuatrocientos inmigrantes de un edificio en Badalona, sin alternativa habitacional. Parece que todo se mide según nos convenga, según la rentabilidad de quienes ostentan el poder. Pero los propósitos declarados parecen distintos.

Aunque son pocos los programas alternativos y casi un único objetivo por la derecha: expulsar del gobierno nacional al actual inquilino. Una "gota malaya" que permanece desde hace ya siete años sin conseguir los votos suficientes para la alternancia en La Moncloa. En la izquierda no hay unanimidad. Desde los distintos puntos de vista ideológicos, de ultraderecha a ultraizquierda, los deseos de los políticos con mando en municipio, comunidad autónoma o gobierno nacional hablan de un año entrante con menos incertidumbre y más estabilidad. Cada uno defiende su plaza, su terruño. Aunque no sea su manifestación cotidiana. De 2025 destacan poco. Su despedida de año se centra en la bienvenida de 2026.

Las bienvenidas al nuevo año han tenido variadas perspectivas.

En Gijón, durante el homenaje de Compromiso Asturias XXI al empresario asturiano más universal, Francisco Rodríguez, fundador de Industrias Lácteas Asturianas / Reny Picot, el director general de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Alberto González resumió su intervención: "Quiero una Asturias atractiva y próspera en la que mi hijo, si quiere, pueda trabajar y criar a mis nietos". Entre los políticos también se mostraron algunos buenos propósitos. Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia, en su mensaje de fin de año se refirió al actual escenario de "polarización", mostrándose convencido de que "la mayoría de los ciudadanos no pide gritos, sino soluciones, entendimiento y estabilidad". María Victoria Chivite, presidenta de la Comunidad Foral de Navarra ha defendido la necesidad de reforzar la calidad democrática frente a la corrupción, la polarización y la desinformación. Chivite ha definido la igualdad como "pilar imprescindible de la democracia", y ha advertido de que la desesperanza alimenta el populismo autoritario. "La reputación de Navarra no quedará empañada por quienes se aprovechan de lo público para beneficio personal", ha dicho.

Puede sonar a celestial música "Frente a palacio", que interpretaban Los Pekenikes (fundados por los polifacéticos hermanos Alfonso y Lucas Sainz e Ignacio Martín Sequeros) pero todo parecen buenos propósitos, aunque vengan de muy diversos protagonistas de muy diferentes ideologías. No puedo olvidar el diálogo que tuvieron hace años Jesús Quintero (el Loco de la colina) y el cantante Carlos Cano: "¿crees en una Andalucía libre?", preguntó Quintero. Y Cano contestó: "creo en una Andalucía de hombres libres".

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