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Bienvenidos a Pixilandia

Clic. Mucho clic. Todo clic. A todas horas clic. Ocurrió sin darnos cuenta. Peor aún: lo sospechábamos y no hicimos nada para evitarlo. Sin aviso previo pero con despido inmediato de áreas de la memoria que creíamos imprescindibles. La Humanidad hizo clic, en ráfaga o con espacios, y lo que antes guardábamos en papel y en un almacén de los recuerdos que no te abandonan pasó a ser pasto del cajón de sastre digital, sin necesidad de revelar se rebeló la urgencia de la banalidad y en manos de los teléfonos móviles todo pasó a ser fugaz, repentino, acumulativo y prescindible. Ningún escenario quedó libre del objetivo final: templos, playas, bodas propias o ajenas, conciertos y montañas, cielos y tierras en los que hacerse selfies unipersonales o corales. Aún no se ha extendido la costumbre de hacerlo en funerales. Aún. De pronto, los escaparates virtuales se llenaron de posturas extrañas, brazos en alto cortados a la mitad, ojos clavados en la pantalla, sonrisas forzadamente naturales. Se llenaron de comida, vestimentas, espejos atiborrados, atardeceres únicos, o sea, idénticos. Sí, una parte de la Humanidad decidió dejar de mirar y se dedicó a fotografiar. Lo importante no era admirar la "Mona Lisa" o "Las Meninas" sino hacerse una foto con el cuadro para que los demás supiesen que habíamos ido allí. Ir sin estar.

La prioridad no era disfrutar del momento sino documentarlo de cara a la galería con un montón de fotos que se parecen todas. ¿Qué ocurre? Que dentro de un tiempo algunas personas recordarán la imagen que tomaron con más o menos filtros pero no recordarán las emociones que vivieron en esos instantes que (se supone) estaban llenos de fragmentos dignos de guardar en la memoria real, no en la fabricada por una máquina para exponerse al escrutinio público. Impúdico. El algoritmo como guía de viaje, los archivos como contenedores de vistas sin huella. Pixilandia te espera. El paisaje aplazado: en lugar de disfrutarlo en vivo se deja para después, cuando llegamos a casa o a cualquier sitio con wifi, y será entonces cuando un buen filtro se ocupe de falsear lo vivido para hacerlo más vívido.

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