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De pena

Cosas de la cita previa

Igual no es correcto hablar para este caso de edadismo, aunque uno tiene años para acudir con facilidad a esta discriminación por prejuicios. Tal vez el término para este asunto podría ser incapacidad o desdén. Uno a veces necesita los servicios de la mutualidad de funcionarios a la que pertenece y debe solicitar cita previa. La máquina no deja de decir qué número debes decir o pulsar según para qué solicitas la cita. Nada. Vuelta a empezar. Cabreo. Una persona joven de mi familia decidió hacerlo por mí y después de un buen rato lo consiguió. Debía entregar un informe médico por tener prescrito un medicamento que precisa visado. Una vez hecho, decidí hacer receta electrónica –que bien cacarea la entidad que se dispone de ella en Asturias–. Acudo a una clínica donde una médica de la entidad aseguradora concertada suele hacerla. Al llegar ya me dice que es frecuente que haya dificultades por fallos en la plataforma que gestiona la aplicación. Comienza el proceso, que no es un instante y, cuando han pasado ya veinte minutos, nada. La doctora dice que no hay nada que hacer, que cuando la cosa se bloquea hay que hacerla en otro momento. Así que me convoca para otro día. Ese día ella cruzaba los dedos deseando suerte. Comenzamos. A mitad de camino, faltando por introducir medicamentos, la aplicación dio por terminado el proceso. La doctora dijo que habría que volver a hacerlo pero no en ese instante. Le dejé lo datos que precisaba y amablemente dijo que lo intentaría al final de la tarde y que, si no me llamaba, al día siguiente tendría que volver otra vez. Al final de la tarde llama y dice que lo consiguió. ¡Pobre! Es imposible que algo funcione tan mal y toque el juicio a profesionales que tienen cosas más importantes que hacer que pasar dedos sobre un teclado y también a pacientes, como mi caso, de una edad que no está para fiestas ni para perder el tiempo, porque el tiempo del que disponemos no es mucho, y la mayoría ya lo hemos invertido. Pero seguro que a quienes tienen la responsabilidad de estas chapuzas se les llena la boca con la tecnología y la IA. De pena.

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